Al parecer el problema de los cebolleros de Natá llegará a su final, porque la planta procesadora de cebolla será construída, según lo informó Abad Barrios, presidente de la Asociación de Cebolleros de Natá.
Según informes y luego de realizarse innumerables reuniones en las que se evaluaron las características técnicas de las cinco empresas proponentes para la construcción de la planta, resultó beneficiada la empresa Onion Gold, S.A.
Esta empresa es la misma que hace unos meses inauguró una planta procesadora de cebolla en tierras altas, Chiriquí.
"Estudiamos todas las propuestas, y luego de analizarlas, decidimos que sólo dos de ellas nos convenían, pero al final nos decidimos por Onion Gold, ya que nos ofrece un servicio a bajo costo", dijo Abad Barrios.
El costo de la planta procesadora, que oscila entre los 250,000 dólares, se ha adecuado a las condiciones climatológicas y exigencias de la región.
La necesidad de una planta procesadora en la región de Natá era imperante, ya que durante los últimos años han sido afectados por las lluvias, generando pérdidas en la producción de cebolla, ya que no se contaba con la infraestructura necesaria para hacerle frente a los cambios climatológicos.
Ante la marcada escasez de producto nacional, debido al retraso de las cosechas, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), aprobó la importación de 17,000 quintales de cebolla, que hoy se venden en el mercado a precios elevados.
No obstante, con la construcción de la planta de secado, curado y almacenamiento, los productores de Natá podrán asegurar que la producción no faltará en el territorio nacional.
Nos confiesan que cuando el reloj marca el inicio del año nuevo, el ritual de "las doce uvas" no falta; también rezan un poco ese día tan especial, pidiendo más que todo salud y paz. Los dos tienen unas vírgenes en sus bolsillos del pantalón y, antes de subirse a una tarima, le piden al Señor que los ilumine para poder seguir y hacer lo mejor posible. Su esperanza para el próximo año "ganar muchos premios Grammy".
De chiquito Chispa Marquez fue fielmente creyente de Santa Claus, hasta que un día su hermana en medio de una discusión le gritó "pelaito tonto, creyendo en Santa Claus, si él no existe". Desde ese día supo que su mamá era aquel personaje que tanto él defendía.
Ahora Chispa recuerda lo pasado entre risas y anécdotas, entre las que nos contó que su ex cuñado, en un Año Nuevo, compró fuegos artificiales para celebrar, dicho sea de paso, el cumpleaños de su mamá, pero la algarabía se transformó en angustia cuando el fuego artificial en vez de elevarse se dirigió hacia la casa. "Gracias a Dios la casa no se incendió".
En cuanto a los rituales, su mamá los hace todos y lo obliga a recibir la suerte del año próximo. "Hace que me eche baños de manzana con miel, en la cena sirve lo que comió Jesucristo en la última cena (pescado, vino, pan), el rito de las maletas, las uvas y hasta desahuma la casa, a las 11:55 p.m. del 31 cierra todas las puertas y transcurridos los 5 minutos, abre la puerta; en verdad me obliga a hacer todos los rituales habidos y por haber".
"Para el 2,004 espero mucha salud y que nuestro trabajo siga con éxito". Su mensaje: "Pueblo panameño, el 2 de mayo voten por conciencia y no por venganza".