El Cerro Rico de Potosí, la montaña que fue el sostén económico de la colonia española en América gracias a su riqueza de plata, sufrió un nuevo hundimiento en su cima que agrava el deterioro causado por la minería, informó ayer la prensa boliviana.
El derrumbe tiene un radio de treinta metros y una profundidad de diez metros y se ha presentado en plena cumbre, lo cual preocupa a legisladores y dirigentes regionales potosinos por el daño a la forma cónica de la montaña, según publica el diario El Potosí.
Vista de lejos, la montaña situada en Potosí (ciudad del suroeste de Bolivia) aún mantiene su tradicional imagen cónica, pero en sus entrañas todavía se practica una intensiva minería que no ha parado desde 1545, cuando fueron descubiertas sus ricas vetas de plata.
Actualmente, unos diez mil mineros entran a diario al subsuelo para abrir socavones con dinamita y extraer miles de toneladas de tierra diarias con minerales como plomo, plata y zinc.
En la mina también opera la empresa Manquiri, filial de la Coeur d Alene, de Estados Unidos.