El gobierno chileno espera subir los impuestos en el país para compensar los ingresos que ha perdido por las desgravaciones arancelarias establecidas en recientes acuerdos comerciales, aunque está dispuesto a esperar que la reactivación económica se vuelva más robusta para hacerlo.
El ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, dijo que el fisco requiere en forma urgente cerca de 700 millones de dólares para financiar programas sociales, como una polémica reforma al sistema de salud, y aclaró que ello no puede lograrse a través de un mayor endeudamiento.
“Los acuerdos comerciales significan una pérdida de ingresos, los contribuyentes ya no van a pagar aranceles de 400 millones de dólares. Además necesito 300 millones de dólares más para la gente más pobre”, dijo el ministro a periodistas.
“Así, no hay forma alguna en que pueda cuadrar ingresos y gastos y obviamente no podemos endeudar al país a esas tasas”, agregó.
Chile suscribió el año pasado sendos acuerdos comerciales con la Unión Europea y Corea del Sur que implicaron la desgravación inmediata de cerca de un 80% del comercio. A ello se suma un acuerdo alcanzado con EU que, aunque aún no está firmado, se espera entre en vigencia el 2004.
“Necesitamos que parte de los 400 millones de dólares que bajamos de impuestos (aranceles a las importaciones) sean recuperados a través de otros impuestos”, dijo Eyzaguirre. La sola posibilidad de que se suban los tributos que pagan las personas o las empresas, que en promedio alcanzan en Chile a un 21%, despertó resquemores en la derecha opositora y el empresariado, que reclama por el lento despegue que ha tenido la economía local desde la recesión de 1999.
“Si estamos iniciando la reactivación, para qué le vamos a echar pelos a la sopa”, dijo el empresario Eliodoro Matte al referirse al alza de impuestos.
La divergencia también ronda a algunos miembros de la coalición oficialista gobernante, que sugirieron privatizar empresas públicas o colocar un nuevo bono soberano para suplir los déficit del fisco.
La idea de vender algunas de las pocas empresas que aún está en manos del estado era considerada hasta hace poco como absurda por el titular de finanzas del gobierno, bajo el argumento de que financiar gasto corriente con privatizaciones era “pan para hoy y hambre para mañana”. Más didáctico aún, Eyzaguirre dijo ayer que el dinero proveniente de una privatización duraría “lo que la lombriz en el pico de un pavo”.
La alternativa, a su juicio, es una mezcla de ingresos que transitoriamente desahoguen las apretadas cuentas fiscales .