En los próximos años Chile espera pasar al “club” de los países desarrollados y lo hará apoyado en una de sus actividades comerciales que está presente desde hace 200 años y aporta más dinero a ese país que ninguna otra, y aún más desde que estos negocios fueron nacionalizados en la década del 70 por el ex presidente chileno, Salvador Allende: la minería.
La historia de la minería chilena comienza en 1910 cuando se abren las primeras minas en Chile, relató Alfonso Dulanto, ex ministro de Mina de Chile, quien amplió que en esos años la relación de los gobiernos chilenos con las empresas mineras era difícil, ya que los gobernantes consideraban que los empresarios no estaban invirtiendo suficiente en el desarrollo de esa industria.
La situación no cambió hasta que en la década de los años 70 un fuerte movimiento socialista nacionalizó las grandes minas de cobre, con la dirección del ex mandatario Salvador Allende y se forma la empresa Corporación Nacional del Cobre (Codelco), que es el principal productor de cobre de Chile y del mundo.
“Codelco es tan fuerte que pensamos que apoyados en ella podríamos bien entrar a los países desarrollados en los próximos años”, contó con emoción Dulanto, empresario que desde sus inicios laborales, siendo muchacho, tuvo relación en sus trabajos con las empresas mineras.
Dulanto hace sus apuestas en base a que el Producto Interno Bruto (PIB) chileno per cápita está por el orden de los $15 mil anuales distribuidos en cerca de 23 millones de habitantes, número que deberían garantizarle a Chile su entrada al “club” de los países desarrollados.
En la actualidad, a la minería en Chile que corresponde a Codelco, se le atribuye un 66% de los aportes que esa industria genera al PIB chileno, que se estiman entre $6 mil millones a $8 mil millones, sin embargo, a partir de la década del 90 y con la vuelta a la democracia, otras empresas de carácter puramente privado ingresan al negocio minero.
Estas mineras privadas comenzaron a desarrollar otras minas de Chile, hasta llegar al otro 34% de los aportes al PIB que da esa industria a Chile.
Según Dulanto, Chile tiene suficiente capacidad para mantener ocupadas tanto a las mineras privadas como a la estatal Codelco, extrayendo minerales de ese país, sin resentimientos entre ellas. En detalle, lo resumió como “hay para todas, no tienen porqué meterse con Codelco porque tienen bastante”.
En los próximos años el empresario visualiza que no es razonable que los gobiernos insistan o planteen que Codelco sea privatizada o transformada en una empresa privada, en pos del discurso de mejorar la productividad de esta compañía estatal.
“El tema de la privatización de Codelco, en Chile, es algo casi político. Con todos los aportes que da al Estado en utilidades, no me imagino cómo sería si hubiese un socio privado”, reiteró Dulanto, contando, además, que en el pasado gobierno de Michelle Bachelet se estableció una forma de elección altamente profesional de los ejecutivos de esta mina.
“Nuestro directorio es prácticamente de tipo empresa privada, se usan ‘head hunters’ (cazadores de talentos internacionales) para encontrar al personal que es de primer nivel, casi todos empresarios; así se logró que la presión por la privatización se acabara”, expresó Dulanto.