China cerró entre enero y junio varias centrales térmicas de pequeño tamaño, con una capacidad de generación total de 5,5 millones de kilovatios anuales, lo que le supondrá un ahorro de carbón de 8,5 millones de toneladas, señaló ayer el diario oficial "Shanghai Daily".
El país asiático, segundo mayor consumidor de energía del mundo, cerró varias centrales de pequeño tamaño para producir electricidad a partir del carbón, dentro de sus esfuerzos por aumentar la eficiencia energética e intentar reducir sus serios problemas de contaminación.
Con el número de centrales cerradas hasta ahora se cumple el 55% del plan nacional previsto para este año.