El Presidente chino, Jiang Zemin, lanzó ayer en Santiago una propuesta para que su país y América Latina ahonden sus ya "sólidas" relaciones y desempeñen "un papel activo" en el establecimiento de "un nuevo orden internacional justo y razonable".
"Los países en vías de desarrollo encaran tanto la oportunidad de alcanzar un mayor desarrollo (así) como retos que requieren un trato serio", dijo el gobernante en una conferencia de casi hora y media en la sede de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL).
Jiang visita Chile desde el jueves, en el comienzo de una gira continental que proseguirá en Argentina, Uruguay, Brasil, Cuba y Venezuela.
Además de buscar en el nuevo siglo la "democratización" de las relaciones internacionales, China y Latinoamérica deben propulsar en conjunto reformas de los sistemas económico, financiero y comercial "a fin de defender sus legítimos derechos e intereses y conseguir el derecho al desarrollo en pie de igualdad", demandó el presidente asiático, que hizo su discurso en español.
Funcionarios diplomáticos chinos precisaron que Jiang aprendió el idioma en un curso intensivo en el último tiempo, como señal del interés chino por la región al otro lado del Pacífico.
"A los amigos íntimos nada importa la distancia, ni diez mil "li" (2 km cada "li") les impiden ser vecinos", dijo Jiang al comenzar su discurso sobre la tarea de fundar "una nueva era de cooperación" entre su país y las naciones latinoamericanas y caribeñas.
"Es necesario fomentar las consultas para llevar adelante la cooperación "Sur-Sur" en toda la línea", señaló Jiang, tras describir la actual relación entre las naciones pobres y las más ricas como un orden "injusto e irrazonable" que "no cambia y se agrava".
"Está ensanchándose la brecha entre un (hemisferio) Norte rico y un Sur empobrecido", criticó.
"Hay que participar activamente, a base de igualdad y beneficio mutuo, en el dialogo Norte-Sur", para mejorar la relación, agregó sin embargo.
"Exhortamos a los países desarrollados a tener en cuenta los problemas y atender los intereses de las naciones en vías de desarrollo y cooperar en la solución de los problemas que les aquejan, tales como la carencia de capitales, las pesadas deudas, la vulnerabilidad financiera y el atraso tecnológico", manifestó.
"Los países desarrollados y los en desarrollo han de respetarse recíprocamente, mantener diálogos, buscar coincidencias dejando de lado las discrepancias", recalcó Jiang.
El g no mencionó en ningún momento la actual aguda tensión con Estados Unidos a raíz del incidente del avión espía estadounidense que aterrizó de emergencia en una isla del sur de China tras chocar con un caza chino.
Pekin pidió una disculpa de Estados Unidos, pero el presidente George W. Bush se limitó a manifestar su "pesar" por el fallecimiento del piloto chino que comandaba el avión que chocó con el aparato estadounidense.
"En esta gira por América Latina y El Caribe, tengo por objetivo principal sostener profundas conversaciones con líderes de Chile, Argentina, Uruguay, Cuba, Venezuela y Brasil, para intercambiar a fondo opiniones sobre los temas de interés común, en un espíritu de fortalecer el intercambio, aumentar la confianza, promover la cooperación y fomentar el desarrollo compartido", dijo Jiang en la Cepal.
China "asigna suma importancia al desarrollo de las relaciones de cooperación amistosa con las naciones latinoamericanas", recalcó el presidente, quien mencionó como interlocutor del diálogo al Grupo de Río, la instancia política de los gobiernos de la región, que excluye a Estados Unidos.
Jiang mencionó también los acercamientos en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el "Grupo de los 77" (tercermudistas), y los escenarios del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico y del recién formalizado Foro de Cooperación Asia del Este-América Latina, empeñados en ampliar los intercambios y las inversiones.
"La cooperación económica y comercial entre China y América Latina cuenta con sólidos cimientos y promisorias perspectivas", dijo Jiang, evocando el valor de 12.600 millones de dólares que alcanzó el comercio mutuo en el año 2000.