En el centro de Oslo hay un edificio de oficinas, de siete pisos y decorado con elementos de jardinería ornamental y estatuas de acróbatas, que se ha convertido en un imán para los estrategas económicos desde Pekín hasta Moscú.
Acuden a la sede de Norges Bank, el banco central noruego, a conocer los secretos del éxito que la nación escandinava ha tenido invirtiendo su renta petrolera sin trastornar su propia economía o los mercados extranjeros.
Los consejos de Oslo son valiosos porque al administrar su cartera de $356.000 millones Noruega ha ganando beneficios superiores a sus propios objetivos al tiempo que publica informes periódicos sobre sus participaciones y su desempeño. Convencer a Rusia y China de que hagan lo mismo atenuaría las inquietudes de los estrategas del Grupo de Siete potencias industrializadas, que se reúnen esta semana para redactar un borrador de normativa mundial en momentos en que los fondos estatales de inversión proliferan.
"Hay razones poderosas para que los fondos de riqueza soberana adopten el método óptimo de los fondos abiertos como Noruega'', dijo Gerard Lyons, economista jefe de Standard Chartered Bank Plc en Londres. De lo contrario, dijo, "hay una seria probabilidad de que los Gobiernos y fondos occidentales choquen en cuanto a lo que pueden comprar y dónde''.
Morgan Stanley calcula que dichos fondos pueden llegar a controlar $12 billones dentro de un decenio al invertir Rusia, China y economías menores como Irak y Bolivia las rentas devengadas de los combustibles y otras exportaciones. El mayor temor en Estados Unidos y Europa occidental es que una gestión estatal reservada permita a los fondos ir tras sectores estratégicos o trastornar los mercados con enormes flujos imprevistos de liquidez. Estas inquietudes podrían, a su vez, motivar una espiral de medidas proteccionistas.
Obstaculizar la prosperidad "Esto se está convirtiendo en un problema, que podría obstaculizar la prosperidad mundial si no lo resolvemos'', dijo el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, el 30 de septiembre.
Los estrategas del G-7 reunidos en Washington están buscando formas de evitar ese desenlace.
Cenarán con funcionarios del fondo de Noruega y otros el 19 de octubre y posiblemente emitan una declaración posteriormente.
El modelo noruego puede resultarle atractivo a ambas partes.
"Andar viajando y hablando de estos fondos podría llegar a ser mi trabajo de tiempo completo'', dijo Martin Skancke, de 41 años, director del departamento de gestión de activos del ministerio de hacienda de Noruega. Brasil, la economía más fuerte de Latinoamérica, es el país con mayor potencialidad para aumentar comercio.