El Parlamento chipriota aprobó ayer unas cuentas públicas para 2013 dominadas por las exigencias de ahorro y en las que la sanidad sufre un recorte del 14%, la cultura del 33% y la asistencia social del 13%.
El presupuesto -calificado por el portavoz del gobierno de Chipre, Stefanos Stefanou, de "ajustado"- incluye las medidas reclamadas por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional a cambio de conceder al país un rescate financiero. Se recortan el gasto a empleados públicos.