Chipre asumió ayer la presidencia de turno del Consejo de la Unión Europea (UE), con el encargo de abordar el nuevo presupuesto europeo para 2014-2020 e importantes cuestiones económicas, entre las que destacan los avances hacia una unión bancaria.
Las siempre complejas negociaciones sobre las nuevas perspectivas financieras estarán muy marcadas por la crisis económica y la negativa de varios de los países a aumentar su dotación, tal y como Bruselas pretende.