En momento en que las exportaciones de banano van en picada con un 14% de disminución, la empresa Chiriqui Land Company devolvió al Estado 450 hectáreas pertenecientes a las fincas que se mantenían cerradas desde la huelga bananera en 1998.
El asesor legal de la empresa, Manuel Virgilio Aizpurúa, reveló que el Estado proyecta administradar estas tierras a través de cooperativas. El ejecutivo indicó que actualmente la empresa sólo cuenta con 3,000 hectáreas productivas, al cerrar el año pasado, las fincas de Zapote, Ceiba, Malagueto y Guayacán ante la falta de recursos.
Aizpurúa prefirió no hacer comentarios sobre el posible cierre de más fincas, porque, a su juicio, hay que analizar la producción en lo que resta del año. Sin embargo, subrayó que la situación "sigue siendo mala, especialmente en el sector del Pacífico, en Puerto Armuelles", aunque no reveló los números negativos que refleja la empresa bananera.
Esta tendencia a la baja se viene reportando desde el año pasado. Si se suman las plantaciones en el Pacífico y el Atlántico, en el 2,000 se exportaron 29 millones 200 mil cajas, mientras que en 2001 la actividad estuvo por el orden de los 24 millones de caja. Esta merma se observa mayormente en el Pacífico que bajó su nivel de exportación en un 32%. De los 24 millones de caja, 15 millones fueron exportados por el Atlántico y sólo 9 millones provinieron de las fincas en el Pacífico.
En la provincia de Chiriquí, específicamente en las fincas de Barú y Alanje, la producción se vio alterada por tres factores: falta de productividad, huelgas y problemas climáticos, lo que provocó el cierre de fincas. Pero a pesar de las pérdidas, Aizpurúa mencionó que se nota una mejoría en la implementación de las nuevas prácticas laborales, lo cual ayudará, en un futuro, a bajar los costos operativos.
Este es el resultado, del acuerdo al que se llevó el año pasado con el sindicato, para cambiar algunos pasos en la cadena de producción para ser más productivos y ofrecer al mercado un producto de mejor calidad. Los trabajadores ya pasaron por la fase capacitación para incorporar un sistema de desflores de la fruta y el acolchonamiento de los racimos, lo cual contribuirá a no golpear el banano.