Un juez de Nueva York reconoció ayer que Chrysler, en bancarrota desde el pasado 30 de abril, tiene pocos motivos para mantener abiertos los cientos de concesionarios con los que quiere romper su relación, si finalmente se completa su fusión con la italiana Fiat.
Durante una vista celebrada ayer en Manhattan, el juez del Tribunal de Bancarrotas de Nueva York encargado de este caso, Arthur González, consideró que Chrysler tiene "un potente argumento" para querer romper su relación contractual con 789 concesionarios de su red de franquicias. El fabricante estadounidense está sumido en un proceso de reestructuración bajo tutela judicial del que podría salir en cuestión de días, si finalmente se completa la integración.