Los puertos de la costa oeste de EU continuaron paralizados ayer ante la decisión de la asociación patronal de impedir el ingreso de los estibadores, en un conflicto que afecta a un sector clave de la economía del país.
El "cierre defensivo" que desde ayer en la noche lleva a cabo la asociación patronal tiene una duración prevista de 36 horas, pero ya ha sido suficiente para desatar las alarmas sobre las devastadoras consecuencias que podría tener este conflicto para toda la economía.
Los 29 puertos de la costa oeste, desde San Diego (California), hasta Seattle (Washington), manejan mercancías por valor de unos 300,000 millones de dólares al año en automóviles, frutas, ropa o artículos electrónicos, según los operarios de los puertos.
Estas mercancías, algunas de ellas perecederas, se encuentran hoy estancadas en las largas filas de camiones en puertos como el de Oakland, en la bahía de San Francisco. En Washington, el Gobierno del presidente de EU, George W. Bush, instó ayer a los sindicatos y la parte patronal a resolver el problema, y dijo que no intervendría en el conflicto.
"En estos momentos esperamos que ambos sectores vuelvan a la mesa de negociaciones en buena fe", dijo la portavoz del Departamento del Trabajo, Sue Hensley, quien agregó que "estamos observando la situación muy estrechamente" El gobernador de California, el demócrata Gray Davis, ofreció la ayuda de expertos mediadores.
La Asociación Marítima del Pacífico, que representa a los operadores de terminales y a las compañías de transporte marítimo de la costa oeste, anunció la medida de "cierre defensivo" como represalia ante la ralentización del trabajo de los estibadores, representados por el sindicato International Longshore & Warehouse. Las negociaciones entre la Asociación y el sindicato, uno de los más poderosos del país con 10,500 afiliados, están en punto muerto desde que el 1 de julio expiró el contrato que tenían los estibadores.
"Es lo último que queríamos hacer, pero el sindicato nos ha forzado", indicó el presidente de la Asociación, Joseph Miniace. La patronal aseguró que los estibadores comenzaron a frenar el ritmo de trabajo hace dos semanas en los puertos de Los Angeles, Oakland, Portland, Seattle y Tacoma. También acusó al sindicato de utilizar esa táctica para ejercer presión en las negociaciones.