Los cigarrillos están muy cerca de convertirse en un producto de lujo para la mayoría de los argentinos. En las últimas horas trascendió el proyecto del Gobierno para incrementar la carga impositiva que pesa sobre el tabaco. Con el objetivo de sostener la recaudación, las autoridades analizan aumentar la tasa que hoy se paga por cada paquete de un 68.2 a un 81%. Sin embargo, en la empresa Nobleza Piccardo -una de las dos grandes tabacaleras que operan en la Argentina- advirtieron que un eventual incremento de 12.8 puntos porcentuales en sus productos provocaría un incremento en el precio final que paga cada fumador del orden del 70%. De esta manera, un paquete de Derby -la marca más barata de Nobleza- pasaría a costar $ 3.40 frente al valor actual de $ 2, mientras que el precio de un atado de Camel Box -los cigarrillos más caros de la empresa- saltaría de $ 2.40 a 4 pesos. Para llegar a esta cifra, la cuenta que hacen en Nobleza es la siguiente: con el actual esquema impositivo, por cada paquete de Derby que se vende en un quiosco, un 68.2% va a parar a manos del fisco. Es decir que de los dos pesos que paga el fumador, la mayor parte ($ 1.36) se lo lleva el Gobierno en concepto de impuestos, y los restantes 64 centavos se los dividen entre la empresa fabricante (en este caso Nobleza) y el punto de venta. Sin embargo, si el Gobierno decide aumentar la presión impositiva en casi 13 puntos, el incremento en el precio del cigarrillo superaría largamente el 13%, ya que la única forma que tendría la industria -es decir, los fabricantes y los comercializadores de cigarrillos- de mantener constantes sus ingresos en pesos sería aplicar un aumento mucho mayor, en este caso cercano al 70% .
En un análisis sobre el paquete tributario, el organismo de investigación señaló que el Gobierno de Colombia que preside Alvaro Uribe, hizo una buena mezcla de impuestos en el proyecto.
Mauricio Cárdenas Santa María, director de Fedesarrollo, hizo algunos reparos a la propuesta y dijo que la tarifa del IVA debería establecerse en el 16% y no en el 17% como está la iniciativa.
Consideró inadecuado establecer una exención adicional cuando las empresas reinviertan utilidades, pues ello no hará que haya más inversión. También rechazó las propuestas que comienzan a sonar sobre gravar el patrimonio. Si bien ello no está incluido en el proyecto de Ley, sí se está considerando desde algunos sectores.
Cárdenas advirtió que un impuesto al patrimonio, así sea a los niveles más altos, es negativo y contraproducente. También rechazó los anuncios sobre inversiones forzosas para la banca pero estuvo de acuerdo con bajar la exención a las rentas laborales, con el impuesto a las pensiones y con la sobretasa al impuesto renta.