Economía

Cítricos resistentes a "La tristeza"

Para aplicar la biotecnología en Panamá, se seleccionaron 16 variedades cítricas certificadas del mundo que se adaptan al clima y suelo de la provincia de Coclé.


La citricultura panameña aún tiene esperanzas. Las adversidades del pasado han sido superadas y Panamá se coloca nuevamente en el sitial que le corresponde como país insignia.
Cual atentado terrorista, hace 15 años este sector sucumbió ante la llegada de un virus que dejó a Panamá muy mal parada internacionalmente.
"La tristeza", como es conocido, fulminó miles de hectáreas de las zonas productivas de cítricos (naranjas y limones) de la provincia de Coclé.
En ese entonces, los productores del área no supieron qué hacer, y consecuentemente, Panamá pasó a ser un país con reputación dudosa, ya que al exportar el producto contaminado hacia los mercados de América Central, se convirtió en un foco propagador de una epidemia sin precedentes.
No había esperanzas, ni recursos para poder levantar a la industria citricultora. Pero después de casi 10 años, en 1996 un grupo de empresarios decidió realizar varios estudios y consultas, para devolverle la prosperidad a esta zona, que por años permaneció marginada, pagando las consecuencias de una plaga devastadora.
Hoy, se podría decir que los citricultores se levantan con el pie derecho, porque la inversión realizada está dando buenos resultados.
Nada más y nada menos que utilizar la biotecnología; una herramienta basada en la mejora genética de las plantas, y que hoy convierte a la provincia de Coclé en un polo de desarrollo de la citricultura.
Como el virus de la tristeza permanecía aún en el territorio, la mejor fórmula para empezar era fulminarlo y hacer a los árboles resistentes a la enfermedad.
Es allí donde un grupo de catedráticos de la Universidad de Panamá se une a un proyecto, que coloca a Panamá como el quinto país en incursionar en la tecnología y le devuelve la credibilidad que había perdido.
Sólo en Israel, España, Estados Unidos y Cuba se habían hecho estas investigaciones que dieron buenos resultados, ya que se crearon plantas resistentes a virus y plagas, además de nuevos patrones y variedades de cítricos, también libres de patógenos.
Las manos panameñas que participaron en este proyecto recibieron formación en estos países, para luego encerrarse en los laboratorios de Genética, Biología Molecular y Entomología de la Universidad, y así impulsar el renacimiento de la industria citricultura de Panamá.
Uno de los participantes fue la profersora, Felicita de Sousa, quien desarrolló el Cultivo de Tejidos para que las plantas estuvieran libres de virus. En esta fase, se realizan maniobras que involucraron injertos microscópicos.
Además, se realizaron estudios entomológicos para identificar los organismos (insectos) que ayudaban a propagar la enfermedad en la zona.
Las plantas que surgieron a partir de los patrones creados en los laboratorios son completamente certificados e inmunes. De allí que los modelos resistentes al Virus de la Tristeza, hoy se reproducen por miles en el único vivero certificado que existe en el país, ubicado en la Finca Los Naranjos, en Churuquita Grande, provincia de Coclé.
Hoy por hoy, son más de 1,500 hectáreas de terreno, las que han sido cultivadas con las resistentes plantas. Los productores que una vez fueron afectados con la epidemia, también forman parte del proyecto-industria que el próximo verano reforestará la zona con 550,000 plantones que se encuentran en el Vivero Certificado.
En estos momentos son más de 60 los productores que participan y poco a poco se involucran más. Germán Chacín, gerente general de la Finca Los Naranjos, S.A., sitio donde se desarrolla el proyecto, señaló que existe gran optimismo para que Panamá, a parte de suplir la demanda en el ámbito internacional, incursione nuevamente en el mercado.
Comentó, además, que la zona de Coclé como es favorecida por la cuenca de dos ríos, hace que las 100,000 hectáreas que se encuentran allí sean aptas para la citricultura, por lo que hay que aprovecharlas y así transformar al sector en un polo de desarrollo futrícola.
También llamado citrus tristeza virus, es una plaga que se propaga a través de áfidos y que desde 1930 azota a la industria citrícola.
Causa el declinamiento de la planta, debido a su efecto en los tejidos conductores, que provocan la coloración verde opaca y abarquillada de las hojas, clorósis en la nervadura central, consistencia corácea y defoliación.
Las hojas que logran brotar del árbol son numerosas, débiles y pequeñas. A partir de su segundo año de infección comienza mostrar pérdida de vigor.
Son sensibles a la Tristeza, los cítricos dulces (naranjo, pomelo, mandarino y lima), porque ayudan a que se multiplique el virus en el Tejido.
Para aplicar la Biotecnología en Panamá, primero se seleccionaron las 16 mejores variedades cítricas certificadas del mundo que se adaptan al clima y al suelo de la provincia de Coclé.
Estas variedades fueron: Pineapple, Valencia Roja, Naranja Criolla, Limón Seda y Mandarina Dancin, entre otras. Cada plantón certificado puede llegar a costar internacionalmente en el mercado hasta 15.00 dólares. a detectarlo se aplica el método ELISA.


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138862
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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