La elección de Neville Isdell para presidir Coca-Cola sorprendió a quienes esperaban ver a la cabeza de la líder mundial de las gaseosas a una de las grandes figuras del mundo ejecutivo estadounidense, pero este irlandés conoce al detalle el manejo de la empresa a la que dedicó 35 años de su vida.
Neville Isdell, de 60 años, "es el candidato ideal que combina un conocimiento profundo de nuestra marca, nuestros valores y nuestro sistema", aseveró Donald Keough, al frente del comité ejecutivo del célebre refresco.
Quien se convertirá en el duodécimo presidente en la historia de la empresa nacida hace 98 años, ingresó a Coca-Cola en 1966 en la embotelladora de Zambia y para 1972 ya estaba a cargo de la mayor embotelladora de la firma en Sudáfrica. Graduado en Ciencias Sociales en la Universidad de Ciudad del Cabo, Isdell asistió a la escuela de negocios de Harvard.
Su primer contacto con Coca-Cola fue como asesor internacional de Doug Daft, el actual presidente de la empresa que le cederá su sillón a comienzos del próximo verano boreal.
La designación de un ejecutivo de la casa, veterano en los negocios globales de la empresa, se produce en momentos en que Coca-Cola intenta incorporarse tras varios tropiezos en el desarrollo de una nueva estrategia de crecimiento, que le valieron la cancelación del lanzamiento de su marca de agua Dasani en Europa.
Isdell trabajó para Coca-Cola en Africa, Asia, Oceanía y Europa, y en 1998 se convirtió en presidente de Coca-Cola Beverages, una empresa que luego se fusionó con Hellenic Bottling Company para convertirse en la segunda mayor embotelladora de Coca-Cola del mundo.
Coca-Cola confía presidencia a un ejecutivo de la casa
Algunos analistas dudan de su habilidad para remozar la estrategia de la firma.