Aunque dotada de una prodigiosa riqueza natural que armoniza selvas tropicales, mesetas andinas, playas y desiertos, Colombia sufrió una caída de casi 40% en el turismo en los últimos cinco años, debido a la inseguridad que reina en un país con récords mundiales de secuestros y violencia.
Viajar por tierra por la variada topografía colombiana podría resultar una experiencia espectacular, de no ser porque cualquiera, sin excepción y sobre todo si se es extranjero, está expuesto a caer en un retén de la guerrilla, de los paramilitares o de delincuentes comunes que suelen negociar sus rehenes con los grupos armados.
De 1996 a 2001 el ingreso de turistas en Colombia bajó de más de 750,000 a unos 550,000, aseguró a la AFP el jefe de la gubernamental Dirección de Turismo, Gustavo Toro, quien explicó que, ante la imagen internacional que pesa sobre el país, como destino de riesgo, este año se emprendió una campaña para promover la actividad turística interna.
"Vive Colombia, viaja por ella", versa el lema de la campaña, que se resiste a dejar sin espectadores los pintorescos paisajes de Colombia, sus pueblitos de calles empedradas, sus legados precolombinos, su exótica flora, sus papagayos, cóndores y cocodrilos.
Con más de 1.1 millones de km2 y 43 millones de habitantes, Colombia, que registra 26,000 muertes violentas y 3.000 secuestros por año, recibe apenas la mitad de los visitantes que atrae un país como Costa Rica, con solo 3.8 millones de pobladores y una extensión que representa un 5% del territorio colombiano.