El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, espera que en la próxima Cumbre de Johannesburgo se tome conciencia de que el comercio es un factor "esencial" para el desarrollo sostenible.
"El desarrollo considerado como un todo no será sostenible hasta el día en que el mundo en desarrollo esté integrado de manera efectiva y equitativa en la economía mundial", asegura Lamy en un artículo que publica el periódico francés "Libération".
Según el comisario, "por el momento la globalización, fuente de creación de riqueza y desarrollo, es con demasiada frecuencia factor de desigualdades tanto entre países como dentro de cada uno de ellos (....) y es susceptible de generar efectos nefastos para el medio ambiente y la sociedad".
En su opinión, sería "un error" reducir la Cumbre de la Tierra, que se celebrará entre el 26 de agosto y el 4 de septiembre, sólo a cuestiones de medio ambiente y desarrollo, pese a la importancia de estos asuntos.
"Debemos aprovechar la oportunidad que ofrece la Cumbre de la Tierra para lanzar asociaciones entre lo público y lo privado, para hacer del comercio y la globalización una parte de la solución al desarrollo sostenible y no una parte del problema", subraya.
La reunión de Johannesburgo, añade, debe apoyarse en la dinámica iniciada en noviembre pasado en Doha, a fin de "desarrollar una visión más amplia de la gobernabilidad económica mundial".
Tras destacar que por primera vez los miembros de la OMC se han comprometido a enmarcar el desarrollo sostenible en el centro de un ciclo de negociaciones comerciales internacionales, Lamy indica que éstas "llevarán a integrar plenamente a los países en desarrollo en el sistema comercial mundial", lo que será bueno para ellos y para el planeta.
Agrega que también "los acuerdos comerciales bilaterales o regionales pueden dinamizar la cooperación internacional y multiplicar el impacto de la ayuda al desarrollo", así como favorecer el desarrollo sostenible.
El comisario resalta que la UE prevé integrar este objetivo en sus relaciones bilaterales, sobre todo con los países Africa-Caribe-Pacífico y los del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay).
También señala que los Estados ricos tienen los medios para apoyar la estrategia de desarrollo de los más pobres a largo plazo, favoreciendo una diversificación de su asistencia industrial, una integración más equilibrada en la economía mundial y una reducción de su dependencia de los productos de base.