La Comisión Europea (CE) ha rechazado ayer cualquier propuesta que conduzca a la fragmentación de la eurozona, después de informaciones en la prensa aseguraran que Alemania y Francia estudian diferentes proyectos que fomentarían este escenario.
“Si la gente empieza a tirar en diferentes direcciones, no va a funcionar” el objetivo de salvaguardar la estabilidad financiera de la eurozona y mejorar su integración y disciplina presupuestaria, afirmó la portavoz comunitaria Pia Ahrenkilde, recordando las palabras del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, en Berlín, donde rechazó una Europa a dos velocidades.
La prensa alemana se hizo este fin de semana eco de un plan franco-alemán que contemplaría la firma de un nuevo Pacto de Estabilidad entre muchos estados.
Este pacto obligaría a un estricto control de los déficit nacionales y sancionaría una supervisión presupuestaria supranacional, pero a cambio los firmantes contarían con la ayuda permanente del Banco Central Europeo (BCE) que, manteniendo su independencia pero dispuesto a apoyar a los países comprometidos con la consolidación fiscal, actuaría de forma contundente en los mercados económicos de deuda.