John Vickers, jefe de la Comisión Independiente sobre Banca, creada por el Gobierno británico, afirmó que hay que permitir que un banco pueda quebrar sin que tenga que ser necesariamente rescatado con dinero público.
Explicó que no deberían ser los contribuyentes quienes, como ocurrió en la reciente crisis, tuviesen que proveer al sector con "una generosa red de seguridad".
Según Vickers, la mayoría de los clientes dependen de bancos para una serie de servicios financieros vitales, por lo que “es un imperativo económico impedir que se perturbe la provisión continuada de tales servicios”.