Economía

Cómo detectar si un trabajador está desmotivado

La productividad de un empleado es el reflejo del equilibrio en todas las áreas de su vida.


REDACCION /

Como combatir la desmotivación laboral

  • En la actualidad, existe un nivel muy exigente de competitividad en el mercado profesional que repercute directamente en el rendimiento de los trabajadores. Este grado de exigencia, en ocasiones, puede ser excesivo y puede perjudicar notablemente en la motivación del empleado, generando frustración, angustia y ansiedad. La comunicación y una buena predisposición son, para empezar, claves para afrontar estos problemas.
  • En estos tiempos que corren es difícil plantearse un cambio profesional, pero en ocasiones no hay más remedio para mejorar en actitud, entusiasmo y en tranquilidad.
  • El salario es un aspecto muy importante del trabajo, pero hay otros elementos que hay que valorar como horarios, clima laboral, localización, supervisión, reconocimiento, carga de trabajo… Estos aspectos pueden dinamitar poco a poco la motivación del empleado hasta perder el interés y el entusiasmo en su puesto. En estos casos, el papel del líder es muy importante, ya que si es un “buen líder” tiene que percibir estas situaciones antes de que el problema aumente. Sin embargo, no se puede delegar toda la responsabilidad en nuestro superior, cada uno tiene que analizar la situación y tomar las decisiones oportunas.

Importante

  • -Cuando se está desmotivado es difícil apartarse del problema para analizarlo con perspectiva, pero es necesario si queremos salir de él. Hay que reflexionar, conocer las metas, analizar el entorno y el día a día para valorar la transcendencia real del problema.
  • - Después del análisis , hay que priorizar y organizar coherentemente todas las tareas, para enfrentarse valientemente a ellas de la manera más eficiente posible.

Cada año se aborda el tema de los derechos y deberes de los trabajadores desde el punto de vista legal, social, económico, político o hasta cultural; lo cierto es que hablamos de la única actividad que nos identifica y diferencia al mismo tiempo, y que no importando el país, idioma o creencia religiosa, el tener un empleo es de las pocas seguridades que tenemos al nacer y que con el paso del tiempo nos define y ayuda a trascender como individuos en una sociedad.

Partiendo de lo anterior, es importante que constantemente estemos analizando y evaluando si nuestro empleo o actividad remunerada, realmente es lo que nos motiva a construir una mejor versión de nosotros mismos; y aunque la motivación es un proceso interno de cada individuo, existen algunos factores que nos impactan a lo largo de nuestra vida y que debemos observar de cerca.

Primer empleo

De acuerdo con el último estudio de ManpowerGroup acerca de los jóvenes y su incorporación en el mercado laboral, se estima que a los 23 años en promedio, se define una carrera dentro de una organización, es decir, es cuando el joven ya pasó de las primeras experiencias laborales, a encontrar su vocación profesional, o por lo menos se va encaminando a forjar las habilidades que le ayudarán en lo sucesivo.

 

Por ejemplo, si un joven obtiene su primer trabajo formal en el área de calidad, es muy probable que lo que aprenda allí definirá sus siguientes incursiones laborales en empresas del mismo giro, lo cual no significa que sea una convicción propia, sino que quizá es un convencionalismo social que actúa como condicionante y que tiene como consecuencia la desmotivación del individuo cuando llega a una edad en la que descubre que quizá no optó por su verdadera vocación. Es por ello que en los primeros años del trabajador, e incluso antes de empezar su carrera laboral, la orientación vocacional es crucial; y en la actualidad, puede convertirse en una herramienta poderosa para la retención del talento clave que se encuentre en la transición a la edad adulta, y que al focalizarlo dentro de la empresa en una actividad que lo mantenga motivado, lograremos empatar sus expectativas con los objetivos que se le asignen.

Desarrollo del capital intelectual

A medida que el individuo va creciendo dentro de la organización, es importante medir periódicamente su nivel de logro en los objetivos para su posición, ya que si existe una variación negativa en sus estándares de resultados, es probable que esté llegando a su punto de incompetencia, que de acuerdo con la “Teoría de Petter” es el momento en el que todo individuo en una estructura jerárquica deja de ser productivo. Dicho de otro modo, se pierde la motivación para ser productivo. En estos casos, debemos observar los momentos de vida del colaborador, ya que quizá no ha llegado a la incompetencia, pero puede que esté atravesando por algún trance personal que lo distrae, como un divorcio, problemas económicos, familiares o algún tipo de depresión, para lo cual las evaluaciones de desempeño, reforzadas con entrevistas personalizadas, “coaching” y “feedback”, nos brindan una herramienta efectiva para ayudar al colaborador a mantenerse motivado y enfocado.

Transición de carrera

Así como podemos llegar a experimentar un punto de incompetencia, también podemos llegar a un punto en el que nuestro capital intelectual resultante de años de experiencia, combinado con un replanteamiento en los objetivos de vida, nos lleven a un “punto de reorden” en el que las nuevas prioridades y expectativas personales nos lleven a revalorar el éxito profesional vs. la satisfacción personal. En otras palabras, todo lo que representa los sacrificios para llegar al éxito, como poco tiempo con la familia, viajes continuos, ambiente laboral o el dejar de aprender por estar en actividades rutinarias, pierden valor frente a una nueva visión de lo que es la satisfacción personal. Y es en este momento cuando la empresa debe trabajar con el colaborador para llegar a un punto en el que se logre una transición de carrera positiva para ambas partes. Generalmente, en estos casos la empresa propone que el colaborador se convierta en un consultor y, por su parte, el empleado opta por emprender un siguiente nivel como profesional independiente autoempleándose y en muchos casos dando empleo a otros.

A manera de conclusión, podemos decir que la motivación del personal es una de las principales preocupaciones de las organizaciones, tomando en cuenta que de esto depende la retención del talento que conlleva al éxito, sin embargo, al ser un proceso interno de cada individuo, es una obligación de cada uno de nosotros el plantearnos una “visión personal” a corto, mediano y largo plazo, que nos ayude a crear un plan de vida enfocado en satisfacer todos los aspectos personales y profesionales que nos ayuden a triunfar en el cambiante mundo laboral. Las preguntas obligadas para construir esta visión personal son: ¿Qué tan motivado estoy en el momento actual?, ¿qué cambios tengo que hacer para lograr una mejor versión de mí?, y ¿qué tan responsable soy de mi automotivación?

 

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877954
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América