INVESTIGACIONES TECNOLÓGICAS
- En 1925 sus investigaciones en el sector de la tecnología radiofónica dieron sus frutos, montó la primera emisora del país y comenzó a vender los primeros aparatos de radio en Osaka. Tras numerosos contratiempos y éxitos en su negocio, el paso a la era de las televisiones hizo que Sharp fuera la primera empresa de Japón en producir en cadena estos aparatos en 1953.
El fabricante de electrónica Sharp cumplió ayer cien años desde su fundación en mitad de un duro proceso de reestructuración que permita a la compañía nipona salir de una crisis sin precedentes y retomar la gloria de tiempos pasados.
Establecida en 1912 como una tienda de artículos de metal en Tokio, con un presupuesto de menos de 50 yenes (cerca de medio euro) y únicamente tres empleados, la corporación Sharp se encuentra ahora en un momento clave de su historia después de haber registrado una pérdida neta récord en el ejercicio de 2011 de 376 mil millones de yenes (unos 3 mil 660 millones de euros) (4 mil 611 millones de dólares).

“Superar las adversidades en su conjunto es la mayor prioridad. Quiero prometeros a todos nuestra determinación para transformar nuestra compañía en una nueva Sharp”, afirmó en la víspera de su centenario su presidente, Takashi Okuda, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo.
El presidente de la maltrecha Sharp también pidió a sus empleados su compromiso ante las medidas de reestructuración aprobadas recientemente por la empresa, tales como el recorte de 5 mil puestos de trabajo, cierre de oficinas, la posible venta de divisiones o reducciones de salarios.

La histórica Sharp acuñó su nombre actual de uno de sus principales inventos, el “Ever-Ready Sharp Pencil”, el origen del popular portaminas con el que el fundador, Tokuji Hayakawa, revolucionó el mundo en 1915.
El producto, un lápiz que empleaba una pieza de plomo central reemplazable que le permitía estar siempre afilado, no tuvo en un principio muy buena acogida en Japón, aunque Hayakawa (1893-1981) empezó a recibir enormes pedidos desde Europa y EE.UU. y poco a poco se fue haciendo popular también en el archipiélago nipón.
El ingenio del tokiota Hayakawa vino precedido tras ser galardonado, tres años antes, por haber inventado el “Tokubijo”, la primera hebilla automática para cinturones, inspirada en las de los actores de las películas del Oeste. El gran terremoto de Kanto (isla principal de Japón) de 1923, que dejó más de 100 mil muertos, destruyó sus talleres, aunque no el espíritu emprendedor de Hayakawa.