Colombia se comprometió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a acabar con la banca pública, la cual recibió en los dos últimos años cerca de $6 billones en distintas operaciones de salvamento.
Así está contemplado en la nueva carta de intención que el Gobierno se dispone a firmar con este organismo.
La única entidad financiera pública que sobrevivirá será el Banco Agrario.
El Ministerio de Hacienda informó que se está apurando el saneamiento de los bancos Granahorrar y Bancafé con el fin de proceder cuanto antes a su privatización.
El año pasado la administración Pastrana logró el desmonte del BCH y el Banco del Estado.
En vista de la crisis financiera que estalló hace tres años, el Gobierno se vio obligado a hacerse a la propiedad de una decena de establecimientos de crédito, los cuales tuvo que capitalizar con dineros de los contribuyentes como el impuesto del 2 por mil a las transacciones bancarias.
En opinión de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), la banca pública sobrevive y se mantiene artificialmente a punta de subsidios y apoyos con dineros de los contribuyentes.
"El generoso sostenimiento de la banca pública hace que el ajuste de la privada sea mucho más drástico y brutal que el que se aplicaría si las que salen del mercado son las entidades más ineficientes, como es el caso de las oficiales", precisó ANIF.