"Este gasoducto garantiza la seguridad energética de Europa y el mundo", aseguró Mijaíl Fradkov, primer ministro ruso, durante la ceremonia de tendido del primer tramo terrestre del conducto en la región de Vólogda, 400 kilómetros al norte de Moscú.
El gasoducto, que extraerá 27, 500 millones de metros cúbicos de gas anuales desde 2010, enlazará los puertos ruso de Viborg (San Petersburgo) y el alemán de Greifswald por el fondo del mar Báltico, y tendrá ramificaciones hacia Finlandia, Suecia y el enclave ruso de Kaliningrado.
Al acto asistió el ministro de Economía alemán, Michael Glos, quien calificó el proyecto de "grandioso", el ministro ruso de Industria y Energía, Víctor Jristenko, y el presidente de la corporación de gas Gazprom, Alexéi Miller.
El ex canciller alemán, Gerhard Schroeder, encabezará el comité de accionistas (consejo de dirección) de la compañía operadora, "North European Gas Pipeline Company", anunció Miller.
Schroeder siempre defendió este proyecto al considerar que Alemania necesita desarrollar energías alternativas al crudo, más limpias y menos dependientes de las fluctuaciones del mercado internacional.
El nuevo conducto permitirá a Rusia suministrar gas directamente a Europa sin depender de otros países para el tránsito, como Ucrania, Polonia, Letonia, Lituania y Estonia, con los que Moscú mantiene relaciones tirantes.
Eso es una apuesta personal del Kremlin, que se encuentra enfrascado en una guerra de precios del gas con Ucrania, Georgia y Moldavia, a los que se niega a seguir subsidiando por su postura anti-rusa y su acercamiento a Occidente.
Por su parte, la presidenta de Letonia, Vaira Vike-Freiberga, acusó a Alemania de ignorar la "solidaridad de la Unión Europa" y calificó el proyecto de "político", ya que "será el triple de caro" que los existentes.
Rusia posee las mayores reservas de gas en el mercado mundial, seguido por Italia, Turquía y Francia.
En la actualidad, Alemania es el mayor exportador de gas dentro de Europa occidental con 36, 100 millones de metros cúbicos.
La empresa rusa GAZPROM comparte el riesgo de inversión con otras dos empresas alemanas BASF y EON.
Tras completar la primera fase de 1, 200 kilómetros de longuitud se extenderá el gasoducto en dirección de Holanda y Reino Unido hasta completar 3, 000 kilómetros.
Los ecologistas de Lituania recuerdan que tras la II Guerra Mundial la URSS hundió en el mar Báltico cuantiosos arsenales nazis de bombas químicas, por lo que el tendido del gasoducto entraña la amenaza de una catástrofe ecológica.