Tras casi seis meses de que el Sistema Internacional de Medidas se implementara en Panamá, los ciudadanos aún no se acostumbran a esta nueva modalidad de hacer pedidos, según pudo constatar en un recorrido por los supermercados más conocidos de la ciudad capital.
La dificultad es visible, a pesar de los esfuerzos realizados por el Centro Nacional de Metrología (CNM), el Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) para educar a los panameños sobre cómo aplicar el cambio.
Sin embargo, los panameños han encontrado su método de comprar sin tener que hacer pedidos en kilogramos y constantemente se escuchan solicitudes tales como “quiero diez rebanadas de queso”, “un cuarto de libra de jamón”, “tres piezas de pechuga de pollo”, “seis piezas de muslo”, “cinco piezas de bistec de cinta”, “un pollo entero” o “cuatro dólares de carne molida”.
También hay quienes consideran que con el nuevo sistema de medidas pagan más, porque aún no entienden que, por ejemplo, al solicitar medio kilo de un producto, la cantidad servida es más de una libra.
De hecho, algunos comercios mantienen en el mostrador los dos precios, en libras y en kilogramos, para que los consumidores se sientan más seguros.
Pedidos en kilogramos
Es poco frecuente escuchar en el área de carnicería de un supermercado a un consumidor pedir 0.907 kilogramos de carne, lo que, según el tablero de medidas que le ofrecen a los clientes, equivale a dos libras.
Dixia Ramos reconoce que aún no domina el sistema y contó que hace dos meses solicitó un kilo de queso y al ver la gran cantidad que le despachaban quedó admirada, pero no dijo nada por vergüenza.
Pero la sorpresa fue mayor aún al verificar el precio, que duplicaba lo que usualmente le costaba una libra del producto. Fue entonces cuando Dixia comenzó a analizar que un kilo es más que una libra, por ende, el precio de los alimentos será superior al de una libra.
“Los consumidores deben entender que por ser unidades de distintas magnitudes, los precios se muestran diferentes”, aclaró Javier Arias, presidente del Centro Nacional de Metrología, pero el cambio es solo visual, no en el costo del producto.
“En el caso de las medidas de masa, el precio por kilogramo (kg) será mayor al precio por libra, pero en el caso de los líquidos, el precio por litro (l) será menor al precio por galón”, dijo Arias.
Comercios
En el área de San Miguelito, en comercios como El Machetazo, es común escuchar a los clientes solicitar al despachador “una libra y media de chuletas”; casi un minuto y medio después de ser atendido, el mismo cliente solicita “medio kilo de pollo” al mismo despachador.
Cuestión de costumbre o desinformación, la única realidad es que los panameños solicitan sus productos de cualquier forma, incluso hasta por piezas, tal como lo explicó Dixia: “como no entiendo este sistema todavía, no me atrofio y pido las carnes por cantidad de piezas e incluso en cantidad monetaria, es decir, un dólar de queso, dos de jamón, para evitar pagar más”.
“Pedir un producto con base en la unidad monetaria es válido, es una forma del consumidor protegerse”, comentó Arias, quien también agregó que se estarán realizando seminarios con las instituciones de Gobierno y el sector de comercio e industrias para aclarar la parte legal del cambio de medición.
El ejecutivo de metrología explicó que si los comercios no utilizan la balanza adecuada, los consumidores sí pueden sufrir afectaciones, pues de ser una balanza hecha para medidas grandes, no logrará contabilizar las pequeñas fracciones, como 0.454 kilogramos, sino 0.500 kilogramos, por ejemplo, provocando que los consumidores paguen más.
La Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), realiza operativos a nivel nacional de calibración en las estaciones de combustible, porque a partir del 1 de mayo todas las estaciones deberían vender por litro. Además de realizar operativos en los comercios que operan en el mercado.
Otro caso parecido sucedió en el supermercado Xtra de Arraiján. observó por más de 50 minutos los pedidos de los consumidores en la carnicería y todos solicitaban en libra o por cantidad de dinero.
Panamá AméricaRosa Cárdenas dijo no complicarse la vida ni se aventura a comprar más de lo que necesita, por lo que sigue adquiriendo sus productos por libra o por cantidad específica de dinero.
Luego le correspondió el turno a Carlos Medina, quien adquirió sus embutidos y carnes por piezas y explicó que en su casa viven solo tres personas, por lo cual cuando compra pide, por ejemplo, ocho piezas de todo.
En el caso de los embutidos utiliza el mismo procedimiento, pues solicita 10 rebanadas de cada producto, como queso blanco y jamón.
A pesar de las incomodidad, las autoridades aseguran que el cambio se traduce en mejoras.
Con información de A. Gimenez, D. Montenegro y K. Asprilla.