Economía

Consumo desmesurado afecta crecimiento de pensiones privadas


No existe ninguna duda que una persona que pase más de ocho horas diarias trabajando pueda negar que una de sus mayores aspiraciones es jubilarse y pasar su vejez de forma tranquila y sin mayores preocupaciones, sobre todo cuando aporta periódicamente el 7.25% de su salario para este propósito.
Sin embargo, las constantes noticias sobre los problemas que atraviesa la Caja de Seguro Social y la crisis financiera que podría enfrentar la entidad en la próxima década hacen pensar a muchos que este momento será solo una utopía.
Pese a esto, algunos empresarios consideran que no todo está perdido, ya que desde hace dos años los panameños tienen la opción de acceder a una jubilación privada, para lo cual únicamente deben realizar un aporte mensual a una administradora de fondos.
Las pensiones privadas se crean mediante la ley 10 de 1996, previendo la necesidad de que los panameños tuvieran una jubilación complementaria a la que otorga la Caja de Seguro Social. Sin embargo, no fue hasta mediados de 1997 que se creó el primer fondo de pensiones voluntarias.
Uno de losejecutivos que apoya este proyecto es Juan Carlos Mastellari, gerente general de Profuturo, administradora de fondos de cesantía y pensiones privadas, quien asegura que esta iniciativa ha tenido un crecimiento algo lento, sobre todo porque al panameño no le gusta ahorrar.
Explicó que además de este fenómeno, la baja evolución de las pensiones privadas se debe a que las administradoras tienen que competir contra la masificación del consumo que impera en el país, que ha provocado que las personas se endeuden hasta donde se lo permite su salario, muchas veces en artículos que no son de primera necesidad.
Este consumo desmesurado, dijo, tiene efectos negativos, ya que a los individuos no les queda nada para ahorrar, ni mucho menos para aportar a un fondo de jubilación privada.
Igualmente, precisó que se trata de un producto técnico, que involucra inversiones en la bolsa y el mercado de valores, las que algunas veces pueden resultar algo complicadas, para la población en general.
No obstante, Mastellari recalcó, que a pesar de todo esto, que lo más curioso es que el 90% de los panameños menores de 30 años están casi seguros que al cumplir la edad que se exige para jubilarse la Caja de Seguro Social habrá desaparecido o no tendrá fondos para pagarles, por lo que necesitan algún tipo de ahorro adicional.
Indicó que esta falta de interés por las jubilaciones privadas que se vive en Panamá no es igual en los países desarrollados, donde son los mismos sindicatos los encargados de promover este tipo de ahorro entre sus afiliados y los propios empleados se acercan a la empresa para que les facilite el acceso a un fondo privado.
Explicó que para iniciar una jubilación privada no existe una edad mínima ni máxima y la persona interesada puede ser un asalariado de una empresa privada o pública o un independiente que reciba sus ingresos por cuenta propia y el único requisito es realizar un aporte mínimo de B/.20.00 por mes.
Después de 10 años, continuó, la misma tendrá derecho a retirar su dinero en el momento que lo decida, pero aclaró que lo óptimo es que haga uso de este capital cuando reciba su jubilación de la Caja de Seguro Social, para que le sirva como un ingreso complementario.
Actualmente existen unas 10 mil personas afiliadas a un fondo de pensión privada, pero para Mastellari lo ideal sería que las 500 mil personas que cotizan en el Seguro Social contaran con una iniciativa de este tipo.
El empresario señaló que lo importante de contar con un ingreso adicional se debe a que cuando un trabajador se jubila nunca recibe una pensión equivalente al 100% de su último salario.
Citó como ejemplo que si alguien ganaba B/.500.00 por mes, cuando se jubile sólo recibirá unos B/.375.00, lo que es algo muy delicado, ya que el obrero se había acostumbrado a llevar un estilo de vida donde contaba con B/.125.00 adicionales.
De acuerdo con Mastellari, esta diferencia, aunque parezca pequeña, es la que obliga a los jubilados a recurrir a las financieras o a los bancos para obtener un préstamo.
Acotó que adicionalmente las jubilaciones privadas son un paliativo para la Caja de Seguro Social, dado que mientras más pensiones complementarias existan es probable que los jubilados cesen de pedir aumentos cada dos años.
Destacó que cuando transcurran los 10 años de aportaciones el cliente tendrá la opción de recibir todo su capital de forma inmediata, pedir una suma determinada mensualmente o bien solicitar el plan que más le convenga.
Además manifestó que el individuo nunca perderá su ahorro, como sucede con el Seguro Social, donde después de 65 años de aportaciones si la persona muere, pierde todo el dinero que se le descontó, dado que el total del capital se le entregará a la esposa, hijos o al que el interesado designe.
Según el ejecutivo, a diferencia de lo que perciben algunas personas, el dinero de un fondo de pensiones se encuentra totalmente seguro, sobre todo porque los accionistas son sumamente serios y todos los aportes reciben un manejo profesional.
Agregó, que antes de invertir en cualquiera empresa se realiza una estudio de su situación y evolución económica, igualmente el dinero se distribuye en cientos de inversiones, de manera que si por alguna razón algo sale mal, los riegos se reducen a su mínima expresión.
Recalcó que por el momento la ley los obliga a realizar inversiones en compañías nacionales, no obstante adelantó que próximamente la Asociación de Administradoras de Fondos propondrá una reforma que les permita acceder a los mercados internacionales.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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