El grupo financiero Mizuho, formado por la fusión de los bancos Fuji, Dai-Ichi Kangyo e Industrial de Japón, continúa sin solucionar sus problemas de integración informática y son ya más de 2.5 millones de transferencias las que no se han podido realizar, informó ayer la entidad.
Numerosas empresas de servicios telefónicos, eléctricos y algunos gobiernos provinciales han protestado contra el banco por el retraso en diversos pagos que tienen que percibir, lo que les ha creado dificultades de diversa consideración.
Desde comienzos de esta semana los clientes del banco han tenido problemas en los cajeros automáticos al hacer sus reintegros, que se les cargan dos veces, y con las transferencias, que no se completan. Además, se supo que las tarjetas de crédito han empezado a fallar y, hasta el momento, han impedido realizar 29,000 transacciones.
Fuentes del Mizuho dijeron que probablemente hasta fines de la semana próxima no quedará solucionado el fallo en los sistemas informáticos del gigante bancario, el mayor del mundo por activos. La entidad, que aún no ha hecho pública una explicación oficial ante las crecientes quejas de sus clientes y de varios ministros, decidió no integrar los sistemas informáticos de los tres bancos del grupo en un primer momento, cuando diseñó la fusión.
A pesar de que las pruebas informáticas que realizó antes de la integración definitiva de operaciones no detectaron fallos, la afluencia masiva de clientes al comienzo del año fiscal ha excedido las previsiones iniciales y sembrado el caos, lo que podría dañar el prestigio del grupo bancario.
Los rivales del Mizuho son otros cuatro grupos bancarios Tokyo-Mitsubishi, la Unión Financiera de Japón (UFJ), el Sumitomo Mitsui, y la sociedad de cartera Daiwa, todos ellos nacidos de la fusión de varios bancos.