Economía

Continúa incertidumbre luego de crisis financiera


Un lustro después del colapso financiero de 1998, Rusia aún muestra las secuelas de la crisis que estuvo a punto de hundir en la bancarrota a su economía y puso un pesado lastre a sus aspiraciones de integración en Europa.
Mañana se cumplen cinco años del mayor cataclismo económico de la Rusia poscomunista, que llevó a la suspensión de pagos y asestó un golpe mortal a los ahorros de millones de rusos que hasta entonces habían confiado en las posibilidades de este país tras la caída de la URSS.
El lunes 17 de agosto de 1998, se desmoronó la pirámide de bonos estatales a corto plazo con la que el Gobierno del entonces presidente, Borís Yeltsin, trataba de sacar a flote las arcas fiscales del país y miles de bancos mostraron una falta de liquidez ya presagiada por muchos economistas.
De pronto, millones de rusos vieron evaporarse sus ahorros, miles de ellos asistieron al bloqueo de sus cuentas y las tiendas de todo el país aparecieron desabastecidas, en un doloroso recuerdo del fenecido mundo que creían haber dejado atrás en 1991.
Las señales eran claras semanas antes para quien quería verlas: los tipos de interés rondaban el 300% y los técnicos del Fondo Monetario Internacional tocaban a zafarrancho con sus insistentes visitas a Moscú. El crecimiento negativo de la economía rusa que duraba siete años consecutivos había dejado el Producto Interior Bruto del país en un 40 % del que tenía la Unión Soviética en 1989.
Cualquier aspiración que Rusia pudiera haber tenido entonces de llamar a las puertas de una Europa en expansión en torno al núcleo de la Unión Europea también se vino abajo, al igual que los deseos de miles de inversores extranjeros de continuar aquí sus negocios.
Pero muchos miembros de la clase económica consideran este desastre como la última y más fuerte conmoción del parto de una nueva economía rusa, que ya había visto brutales devaluaciones del rublo y el hundimiento del sistema de "vouchers" o bonos.
Quienes así piensan explican de esta manera la relativa bonanza económica que ha vivido Rusia en los últimos años, con un constante crecimiento que puede inducir al optimismo si solamente se contemplan los datos macroeconómicos. El colapso de agosto de 1998 sirvió para que se afianzara la clase de los "nuevos rusos" apuntalada por sus cuentas en el extranjero o los millones de dólares guardados al margen del sistema bancario, pero también llevó a una mayor depauperación a quienes menos tenían y, sobre todo, a los pensionistas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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