Las negociaciones sobre el plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares ganaron nueva fuerza ayer en el Congreso de EE.UU., inmerso en una carrera contrarreloj para lograr un acuerdo antes de que abran las bolsas el lunes
"Nuestro objetivo es anunciar un acuerdo mañana y votar el lunes", dijo a la prensa Mitch McConnell, el líder de los republicanos en el Senado.
Las mismas señales llegaron de Harry Reid, el líder de la mayoría demócrata en la Cámara Alta.
"Esperamos que en algún momento, mañana por la tarde, podamos anunciar que ha habido algún tipo de principio de acuerdo, de forma que la única cosa que falte será poner el proyecto de ley por escrito", explicó Reid.
No hubo, sin embargo, declaraciones de los republicanos de la Cámara de Representantes, los más reacios a que se apruebe un paquete de rescate que pretende poner fin a la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión de la década de 1930 mediante una intervención extraordinaria en los mercados.
Ese grupo de legisladores se alzó en armas en una accidentada reunión con el presidente George W. Bush el jueves en la Casa Blanca, en la que hubo hasta gritos, según algunos de sus participantes.
Partidarios a ultranza del libre mercado, esos republicanos del ala derecha del partido se oponen a la intervención pública, pese a que los propios mercados desean que el Gobierno meta mano y limpie los balances de los bancos con una inyección de capital.
Reid dijo ayer que ha habido progresos "significativos" .