Cuando un país decide implementar reformas el objetivo fundamental de lograr cambios graduales gira en dirección tendiente hacia una mayor igualdad, bienestar social, y satisfacción de necesidades, para toda la población.
Las reformas económicas en Panamá iniciadas en los noventa se encuentran rezagadas o en un estado de letargo, los sucesivos gobiernos han dejado esta responsabilidad a los gobiernos siguientes o a los denominados “diálogos nacionales” los cuales solo producen documentos de alto contenido filosófico, político y poco técnicos.
Puedo estar equivocado, pero no observo reforma de salud alguna, el diálogo para la CSS no resolvió el problema fundamental que consiste en que la CSS asume el sistema de seguridad social del país, siendo solamente un seguro con el aporte de cotizantes y subsidios gubernamentales. Quien le hizo caso a la Ley de medicamentos, (surgida de un diálogo) ¿Produjo cambios? ¿Bajaron los precios de los medicamentos?, donde están las “farmacias comunitarias”, los medicamentos genéricos, y otros beneficios que prometía. El camino de los denominados diálogos no resuelve el problema.
Los cambios que esperamos los panameños no son leves cambios cuantitativos cada cinco años, el país necesita cambios cualitativos necesita continuar las reformas. La reforma tributaria, la reforma del transporte colectivo, la reforma en la protección social y salario mínimo son buenos ejemplos del gobierno actual, pero necesitamos reformas estructurales y coyunturales con visión de largo plazo, ese es el camino.