La unidad en Venezuela de General Motors, la más importante ensambladora de vehículos en la nación sudamericana, mantiene una suspensión temporal de su producción debido al férreo control de cambio que está asfixiando a la industria automotriz local.
General Motors Venezolana C.A. suspendió desde fines de la semana pasada y hasta el 21 de abril las operaciones de su planta en Valencia, al oeste de Caracas, mientras la compañía intenta resolver los problemas causados por las restricciones cambiarias, dijo ayer un portavoz de la empresa.
Desde que el gobierno del presidente Hugo Chávez suspendió la compra-venta de divisas el 22 de enero, las ensambladoras de vehículos de capital extranjero no han podido importar partes porque el control cambiario -anunciado a principios de febrero- no le ha entregado dólares al sector. "Nos ha afectado realmente el retraso" dijo a Reuters el director de mercadeo y ventas de General Motors Venezolana, Peter Friedrich.