A pesar que el problema de la Sigatoka Negra hizo estragos en las fincas bananeras independientes de Divalá, en estos momentos el riego aéreo de químicos, que ha permitido el control de esta enfermedad que amenazó con terminar con el empleo de cientos de personas en la provincia de Chiriquí.
Paulino Cedeño, secretario general del sindicato de trabajadores de las fincas bananeras independientes, explicó que ha tenido respuestas positivas producto del control fitosanitario permanente que se ha hecho efectivo a través del riego aéreo.
Sostuvo que se está fertilizando las plantaciones bananeras en algunas fincas, lo que podría dar un repunte positivo en la cosecha para el mes de enero.
Aún no se puede hablar de volumen de exportación porque la mayoría de los productores están trabajando con plantillos para esperar la cosecha.
No obstante, el problema de las fincas cerradas continúa, ya que no se les ha dado respuesta a los trabajadores con sus salarios caídos, pero se espera de acuerdo a las declaraciones de Cedeño que para el 2004 se exista la posibilidad de iniciar la reactivación de algunas.
La Sigatoka Negra causa una reducción significante en el área fotosintética de la hoja, pérdidas en el rendimiento de hasta el 50% y madurez prematura, lo que causa un defecto muy serio de la fruta para exportación.
La Sigatoka Negra causa más daño y es más difícil de controlar que la Sigatoka Amarilla y tienen un rango más amplio de hospederos, que incluyen a otros cultivares de banano, que no son atacados por la Sigatoka Amarilla.
En las plantaciones destinadas a la exportación, la Sigatoka Negra es controlada con aplicaciones frecuentes de fungicidas. Esta es una práctica muy cara ya que incluye en uso de avionetas o helicópteros, pistas de aterrizaje permanentes, facilidades para la mezcla y carga de los agroquímicos y el alto precio de los insumos en sí.
En total, se ha estimado que estos costos son los responsables del 25% del precio final del fruto en los mercados de los países importadores.
Debido al alto costo de estas medidas de control, los granjeros pequeños no tienen acceso a esta tecnología, por lo que son los más afectados por la enfermedad.