Con la bolsa de diamantes establecida en el país y mediante el proceso de Kimberley, Panamá solo podrá comercializar diamantes cuya explotación minera sea legal.
El proceso de Kimberley establecido en el 2003, logró que la venta de diamantes conflictivos a nivel mundial descendiera del 4% al 0.2%, según comentó Steven Benson, experto en marketing de esta industria.
Benson agregó que los diamantes que estarán en la zona franca panameña tendrán este certificado y existe una autoridad establecida por el Gobierno especializada en darle revisión.
Esta política evita la venta de diamantes que resulten de la esclavitud o que se obtengan en zonas de guerra como en África.