El Clarín
En una sorpresiva conferencia de prensa, el ministro de Economía, Domingo Cavallo, anunció que en los próximos días el Gobierno podría enviar al Congreso un proyecto de ley para incluir en la convertibilidad el euro -la moneda europea- como respaldo del peso argentino. Cavallo dijo que cuando el euro y el dólar tengan el mismo valor (un dólar igual a un euro), en ese momento el peso, en lugar de valer un dólar, pasaría a ser igual a la mitad de un dólar más la mitad de un euro. El ministro no precisó cuándo el euro puede igualar a un dólar. Pero deslizó: "Podría ocurrir en los próximos meses".
Así, la moneda argentina pasaría a valer igual que el promedio de esas dos monedas. Esta iniciativa, caracterizada como audaz por la mayoría de los expertos, es inédita en el mundo. No hay otro país con un tipo de cambio atado a dos monedas.
Según Cavallo, eso significaría "más y mejor convertibilidad, más seguridad y más estabilidad para los hogares argentinos". Pero en realidad lo que hizo el ministro fue anunciar un plan para hacer más flexible la convertibilidad. De esa manera busca salir de la rigidez monetaria. Así envía una fuerte señal a los inversores: les dice cómo será el manejo de la política cambiaria. Cavallo busca despejar la incertidumbre sobre una posible devaluación y paralelamente trata de recuperar inversiones.
Sin embargo, nadie puede predecir cuándo el dólar y el euro tendrán el mismo valor. Es posible que por un largo período -varios años- eso no se produzca, e incluso nunca alcancen una misma paridad entre sí. De esta manera el proyecto, aunque se convierta en ley, no tendría efectos prácticos y el peso seguiría atado, uno a uno, con el dólar.
Cuando nació el euro, en enero de 1999, un dólar equivalía a 0,85 euro. A comienzos del año pasado, ambas monedas llegaron al mismo valor y ahora con un dólar se pueden adquirir 1,12 euro.
Entonces si se hubiese incluido el euro en la convertibilidad argentina a principios de 2000, cuando valía igual que el dólar, hoy con un peso argentino se podrían comprar 0,94 dólar. Es decir, respecto del dólar, el peso valdría hoy un 6% menos. Por este motivo Cavallo reconoció que como hoy el euro vale menos que el dólar, incluir en este momento la moneda europea en la convertibilidad implicaría una devaluación del peso.
Por eso insistió en que la inclusión del euro sólo se haría cuando tenga el mismo valor que el dólar.
A partir de ese instante, el peso dejaría de valer un dólar y tendría una paridad fija, ya no con el dólar, sino con una canasta mitad dólar, mitad euro.
El ministro admitió que el equipo económico tiene "bastante preparada" la redacción del proyecto. No obstante, aclaró que la nueva paridad del peso "sólo se aplicaría si la aprueba el Congreso". Mañana se entrevistará con los jefes de bloques y también tiene previsto reunirse con los titulares de las 50 empresas que más venden en el país. "Es posible mandarlo (el proyecto de ley) esta misma semana al Congreso", enfatizó Cavallo.
Señaló, además, que el proyecto "es una ley tan sencilla, clara y natural que puede ser desechada sin que pase nada". Es que si el Congreso no aprueba ese proyecto de ley el peso seguiría atado al dólar, como sucede ahora.
Sin embargo, Cavallo sostuvo que "cuanto antes se aclare el régimen futuro mejor, porque así los charlatanes que dicen que hablar del euro es abandonar la convertibilidad y pensar en la devaluación dejan de perturbar los hogares argentinos".
A su vez descartó que se pueda introducir la moneda brasileña en una paridad con el peso porque dijo que "el real es una moneda que se devalúa y sería introducir un componente inflacionario". En verdad, todas las monedas fluctúan y hay momentos en que se aprecian y otros en que se devalúan.
Según algunos analistas consultados por Clarín, la insistencia de Cavallo en incluir el euro como respaldo del peso se debe a varios factores:
Representa una señal clara de que rechaza la dolarización. Y constituye un tiro por elevación hacia el titular del Banco Central, Pedro
Pou, partidario de alcanzar un acuerdo bilateral con EU para que la moneda estadounidense circule como único medio de pago en la