En Panamá el movimiento cooperativo está teniendo una incidencia muy acentuada en el desenvolvimiento de la actividad socioeconómica.
Esto muestra la tendencia de los últimos años de que los panameños están tomando conciencia de la necesidad de organizarse para lograr cumplir objetivos en común.

Las cifras reflejan que existen 533 cooperativas establecidas en el país, al 31 de marzo de 2011, con la posibilidad de llegar a 600 antes de que finalice el año.
Este tipo de organización divide su actividad en diferentes segmentos, como ahorro y crédito, servicios múltiples, consumo, juvenil, producción, mercadeo, pesca, trabajo, transporte, turismo y vivienda, entre otros.

Las estadísticas oficiales indican que el movimiento cooperativo tiene una membresía de 207,902 miembros, de las cuales 107,784 son hombres y 100,118, mujeres.
Panamá (187), Chiriquí (74) y Veraguas (54) son las provincias que tienen mayor participación de cooperativas; sin embargo, es importante destacar que las comarcas indígenas están sumándose cada día a estas iniciativas.

Las áreas indígenas poseen unas 41 cooperativas, de las cuales las comarcas Guna y Ngäbe Buglé son las que más participan con 10 y 27 cooperativas, respectivamente.
Desde la perspectiva económica, estos tipos de organizaciones captan en aportaciones 247,264,140 dólares anuales.

En activos, las cooperativas poseen una cantidad de 1531,387,500 dólares y en referencia al patrimonio la suma está en 347,037,276 dólares.
Actualmente, existen segmentos que están siendo mayormente impulsados por las autoridades, tales como los juveniles y los de palma de aceite.
Cooperativas juveniles.
Al 31 de marzo de este año, se contabilizaban 79 cooperativas, de las cuales 77 son de tipo escolar y 2 juveniles comunales, y logran representar el 14.8% del total de asociaciones registradas.
Ana Gisell de Vallarino, directora ejecutiva del Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (Ipacoop), afirmó que hace cuatro años, solamente había alrededor de 20 cooperativas de este tipo, pero que el número ha crecido, y se ha logrado así incluir a grupos vulnerables, como los indígenas.
Dijo que están trabajando con jóvenes de 10 a 18 años, tanto de las escuelas como de las comunidades.
Se les da la teoría y los valores cooperativos, se les promueve a concertar asambleas en las escuelas para que tomen decisiones, explicó Vallarino.
Añadió que el cooperativismo es complemento a las actividades formales de la vida porque les enseña en la parte práctica, de las cuales y se incentiva el emprendedurismo en los jóvenes.
La profesora Elena de Esquina, encargada de la Cooperativa Juan José Guardia Vega R.L., en Colón, explicó que desempeñan actividades como venta de útiles escolares, centros de copiado, entre otros.
Agregó que se necesita más concienciación, tanto de los jóvenes, padres de familia como de docentes, para que sopesen en su justa dimensión el valor de este tipo de organización.
Desde temprana edad es necesario inculcar la práctica de los valores, el trabajo en equipo, además que la juventud encuentre otra opción en qué tener su tiempo ocupado, por lo que se aprecia el aporte social que tiene, dijo de Esquina.
Cooperativas de aceite de palma.
Han despertado interés en estos últimos años por la necesidad de diversificar e innovar la actividad económica del área del Barú, sector afectado por ausencia de un motor económico que los ayude a superar las dificultades en las que se encuentran.
Es precisamente en esta área que las cooperativas han inyectado nuevas posibilidades de superación con este renglón con la aparición de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Productores de Palma de Aceite de Chiriquí R.L.(Coopropachi).
La empresa, además, proporciona ventas de insumo, viveros de palma de aceite, plantones, asistencia técnica y otros.
Tiene 51 asociados que siembran 800 hectáreas de cultivo de palma, esto ha logrado nuevas fuentes de empleo permanente a los miembros de la cooperativa.
Marcelino Hernández, presidente de esta cooperativa, comentó que el impulso que está teniendo este producto se refleja en las exportaciones de aceite de palma que ya no solo se dirige a Centroamérica, sino ha llegado hasta Europa con un promedio de 1750 toneladas de fruta procesada (aceite).
Mencionó que este crecimiento está dando resultados que se muestran en la comodidad que están teniendo los productores, los cuales están haciendo mejoras en sus casas y en la comunidad. Esto motiva a los productores a producir más, Barú está mejorando y el crecimiento se perfila en la palma de aceite, comentó Hernández.
Organismos regentes.
El Ipacoop es el encargado de coordinar e implementar todas las políticas públicas inherentes al sector.
Esta institución fue creada mediante la Ley 24 del 21 de Julio de 1980.
A nivel internacional, la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) aglutina y representa como organización no gubernamental e independiente a todas las organizaciones a nivel mundial.
Esta entidad cuenta con una afiliación de 267 organizaciones, en 97 países, en las que representan a más de 1000 millones de personas en el mundo.
Al ser este tipo de organizaciones captadoras de dinero, se rigen de igual manera en cumplir procedimientos fiscalizadores para prevenir actos delictivos que socaven su confianza.
Por lo cual, hay un movimiento para fortalecer el sector y deben cumplir los requerimientos para prevención de lavados de activos de la misma manera que lo hacen los bancos.
Las cooperativas más grandes han recibido calificaciones de riesgo de compañías como Standar &Poor, Fitch’s y otras.
La necesidad es imperante para estas, por el nivel de activos que poseen y la necesidad de fondearse en recursos de otras instituciones financieras, como los bancos, que le piden requisitos como estos.
Por iniciativa propia, las cooperativas han acogido tecnologías de información, contratan auditores, fortalecen sus departamentos de riesgos, pero lo han hecho por su acentuación en la vida económica y no por una normativa.
José Alexis Patiño, presidente del Comité de Crédito de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de la Asociación de Profesores de la Universidad de Panamá (CAC-APUDEP), manifestó que las propias cooperativas poseen sus instrumentos de fiscalización, estatutos y sus normas que son aprobadas en asamblea por cada una de ellas, pero todas están enmarcadas en la Ley 17 del 1 de Mayo de 1997 que rige el sector.
Las cooperativas de ahorro y crédito siguen siendo las que más aportan tanto en activos como en asociados, han logrado mayor crecimiento, lo que supone un reto en materia de supervisión.
El hecho de que ellas hayan crecido nos indica que hay una confianza, hay personas que confían sus ahorros y parte de su trabajo en las cooperativas, de allí la necesidad de seguir impulsando al sector, destacó.