Un Tribunal Supremo seleccionado por el presidente militar Pervez Musharraf rechazó rápidamente cuestionamientos legales a su permanencia en el poder, abriendo el camino para que el mandatario consiga otros cinco años en el cargo, esta vez solamente como presidente civil.
La oposición criticó a la nueva Corte Suprema, diciendo que cualquier decisión de un tribunal despojado de voces independientes carece de credibilidad.
Musharraf purgó la corte el 3 de noviembre, cuando decidió declarar el estado de emergencia, días antes de que el tribunal emitiese un dictamen sobre su elegibilidad para la presidencia.
Imran Khan, un líder opositor conocido por su carrera como estrella de cricket, inició ayer una huelga de hambre en una cárcel en Lahore, en demanda de la reintegración de los jueces despedidos.
Su ex esposa, Jemima Khan, dijo que el dirigente opositor planeaba mantener la protesta hasta que los jueces fuesen reinstaurados.
"El pudiera perder mucho peso'', dijo Jemima Khan a The Associated Press en un mensaje electrónico desde Londres, donde vive con los dos hijos de la pareja.
Estados Unidos ha hecho fuertes presiones sobre Musharraf para que restaure la Constitución y deje en libertad a miles de oponentes políticos antes de los cruciales comicios parlamentarios del 8 de enero.
El dictamen del tribunal superior pudiera acelerar la decisión de Musharraf de abandonar el uniforme.
El general ha dicho que renunciaría como comandante del ejército para el fin del mes.