Tras cerrar la frontera a bienes avícolas de Guatemala, Honduras y El Salvador, desde el 9 de junio, Costa Rica coordina un plan con Panamá y Nicaragua para evitar el ingreso de la influenza aviar y el NewCastle.
Esos males atacaron ya a miles de pollos en Guatemala y Honduras, tras causar la muerte a unos 15 millones de animales en México, donde la influenza apareció en 1995.
"Se está en control estricto de estas dos enfermedades, pues Costa Rica es un país libre, algo que solo cinco en el mundo pueden decir", afirmó ayer el subdirector nacional de Salud Animal del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Las enfermedades no afectan en ningún sentido a los humanos. Carlos Morales, presidente de la empresa Avicultores Unidos de La Garita, y Alejandro Hernández, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Avicultores, dijeron por separado que un eventual ingreso de las enfermedades al país podría llevar a la quiebra a todo el sector. Se calculan las inversiones totales costarricenses en esa área en unos $104 millones (16231.928 millones). Dichos males son virales, cuya transmisión es fácil. Por eso se ha coordinado un plan con Panamá y Nicaragua, cuyo fin es crear un cordón sanitario en la frontera entre Honduras y Nicaragua.
Durante una reunión, posiblemente la próxima semana en Managua, se definirá la estrategia, en la que el sector privado pondrá recursos y los Gobiernos el equipo y el personal técnico. Los productores de Panamá y Nicaragua argumentan que hay mucha migración desde Nicaragua, lo cual facilita el traslado del virus en zapatos, ropa u otros implementos humanos, o en llantas de camiones por ejemplo. Por esa razón, dijeron Hernández y Morales, lo ideal es que las enfermedades no lleguen a territorio nicaragüense.