L os desarrollos tecnológicos han traído como consecuencia un mayor aprovechamiento de la fuerza del viento a través de una mayor producción de energía eólica.
La precisión de los equipos, se pueden citar anemómetros ultrasónicos o centrales meteorológicas para determinar el recurso eólico, ha mejorado en los últimos años.
Esto es debido a que la producción prevista de energía eólica es el factor más preponderante para la amortiguación del costo de inversión de un proyecto de generación eléctrica con la fuerza del viento. En base a estas mediciones, muchos países cuentan ya con un Atlas de recurso eólico donde se pueden planificar futuros proyectos.
Igualmente, basado en análisis económicos y científicos, se pueden generar curvas típicas que pueden pronosticar el costo de producción de energía eólica dependiente de la tasa de depreciación del proyecto así como del régimen de viento (bajo, medio y para zonas costeras). Estás curvas observan una relación de costos inversamente proporcional al regimen de viento previsto.
Es decir a mayor expectativa de viento menor costo de producción o a mayor celeridad se puede amortiguar el costo de inversión.
Los costos de O&M son en su mayoría generados por el precio de los seguros y del plan de mantenimiento de la turbina. Sin embargo, frente a los mismos existen ya contratos estándares que cubren estos parámetros por un periodo específico de tiempo. Por otro lado, otros factores como las reparaciones, repuestos y la administración de la turbina, dependen en gran medida de la antigüedad de la misma. Nuevos diseños de la turbina consideran centrales eólicas con menos requerimiento de mantenimiento y a su vez menos bajas en la producción.
Para la determinación del precio de venta de energía eólica se fija, una vez finalizado el proyecto, un contrato de venta de electricidad a través del cual se tiende a minimizar los riesgos de inversión y se fija el tipo de acceso al mercado eléctrico (Feed-In o Tarifa de Mercado) y la duración de dicho tipo de subvención para el proyecto.
En Alemania se ha podido hasta ahora desarrollar el mercado eólico por medio de la tarifa “Feed-In” [detallada en entregas anteriores]. A través de este sistema un proyecto eólico recibe 83.6 €/MWh entregados a la red por un periodo de al menos 5 años. Posterior a esto, el proyecto obtiene 52.8 €/MWh durante 15 años adicionales con una tasa de depreciación del 2% anual.
En Panamá, la Ley 45 del 4 de agosto del 2004 contempla una serie de incentivos con la cual se estimula proyectos de generación renovables en nuestro país. Entre otros se exonera del cargo de distribución y transmisión para proyectos de generación renovables con una potencia nominal menor a los 10 MW. Para proyectos entre 10 y 20 MW se exoneran los anteriores cargos para los primeros 10 MW durante los primeros 10 años de operación. Adicionalmente, se fijan también múltiples exoneraciones fiscales para los promotores de dichos proyectos. Dichos incentivos se reflejarían en los anteriormente costos de generación y de producción de energía eólica.
Uno de los principales problemas en Europa consiste en que la estructura de los mercados eléctricos están dominadas por la generación convencional. Aunado a esto en la Unión Europa de los primeros 15 países (EU-15) se subsidia alrededor del 80% a los combustibles fósiles (por ejemplo carbón) y a la energía nuclear, lo que genera una distorsión del mercado.
La volatilidad de los precios del petróleo (con tendencia al incremento) y los cargos por emisión de CO2 han disminuido la competitividad en cuanto al costo de producción de las centrales de generación convencional (gas, térmica) frente a la energía eólica.
En conclusión, una de las preguntas más frecuentes asociadas a la energía eólica es el costo de la misma.
Esta entrega ha tenido como objetivo desglosar los parámetros que influyen en dichos costos.
Como se ha detallado, el objetivo principal es mitigar y amortiguar los riesgos de inversión y hacer más competitiva la energía eólica por medio de marcos regulatorios energéticos dinámicos que le permitan competir de una manera justa frente a la generación convencional.
Esto en aras de una matriz energética más verde y la cobertura de manera sostenible de la creciente demanda mundial de energía.