Los crecientes costos laborales de China y el deterioro del entorno normativo están llevando a casi un cuarto de las compañías de la Unión Europea a pensar en trasladar sus inversiones a otros países, muestra una encuesta dada a conocer hoy.
El 22 por ciento de los 557 encuestados dijeron que podrían llevar sus inversiones a economías en desarrollo como las del sudeste asiático y América del Sur, donde hacer negocios es más fácil, según un sondeo de confianza empresarial llevado a cabo en febrero en forma conjunta por la Cámara de Comercio de la UE en China y Roland Berger Strategy Consultants.
Estas tendencias podrían atentar contra el plan de China de impulsar el desarrollo en las regiones occidentales ofreciendo incentivos para que las empresas extranjeras se trasladen a ellas desde la costa este y podrían poner en peligro los esfuerzos para hacer que el desarrollo del país sea “más estable e incluyente”, decía el informe.
La inversión extranjera directa de la UE en China cayó 27,9 por ciento interanual en los primeros cuatro meses, mientras que el gasto total en el extranjero se redujo 2,4 por ciento, según los datos del Ministerio de Comercio.
“El rápido aumento de los costos de mano de obra está impactando en los planes de negocios”, decía el informe. “Hay una sensación de creciente frustración debido a que las reformas del 12º plan quinquenal no se están realizando y a que el entorno normativo seguirá discriminando a las compañías extranjeras”.
La UE es el mayor socio comercial de China y el mayor mercado exportador del país. China representaba más de un cuarto de los ingresos mundiales para el 26 por ciento de los encuestados, frente a un 17 por ciento en 2009, de acuerdo con el informe de la cámara.