Por si había alguna duda, el escándalo de los motores trucados de Volkswagen no impactó las ventas de automóviles en Estados Unidos en septiembre, que alcanzaron un ritmo casi frenético al situarse al equivalente anual de 18.4 millones de unidades.
Pero aunque las ventas de Volkswagen aumentaron ligeramente el mes pasado (un 0.56%) para situarse en 26,141 vehículos, las ganancias del fabricante alemán fueron minúsculas comparadas con las de sus competidores.
Los cuatro mayores fabricantes en Estados Unidos (General Motors, Ford, Fiat Chrysler y el grupo Toyota) terminaron septiembre con fuertes aumentos de la demanda, superiores al 10%. De los cuatro, el que más se benefició del frenesí comprador fue Ford, cuyas ventas crecieron un 23%.
La suerte de la marca de la gama alta del Grupo Volkswagen, Audi, también afectada por el escándalo de los motores trucados, fue mejor que la de VW.
Las ventas de Audi aumentaron un 16.2% y llegaron a 17,340 vehículos, confirmando la fortaleza de la demanda de vehículos de la gama alta, especialmente todocaminos, en el mercado norteamericano.
La publicación de las cifras de septiembre sirvió para que el director de operaciones de VW en Estados Unidos, Mark McNabb, agradeciese "a los concesionarios y clientes por su apoyo a la marca Volkswagen".