Los préstamos con respaldo estatal toman la punta, por primera vez en la historia, y superan a los privados, lo que mueve a Brasil a pedirle al Fondo Monetario Internacional que reduzca el cálculo de la deuda, ya que la nación sudamericana tiene ante sí la amenaza de que reduzcan su calificación.
En junio, los bancos con capital controlado por el Estado representaron el 50.3% de los préstamos en circulación, lo que dejó atrás a todas las otras entidades de crédito por primera vez desde al menos 2002, según datos de Bloomberg.
Durante la primera mitad de 2013, los préstamos con respaldo estatal se aceleraron a una tasa seis veces mayor que la de las entidades de crédito privadas y los bancos extranjeros, lo que desgastó al máximo la solvencia de la nación en el mercado de las permutas de riesgo crediticio entre los países del Bric, que incluyen a Rusia, India y China.
Brasil refuerza los préstamos mientras trata de contrarrestar el bajo crecimiento económico y el consumo reducido de los hogares, lo que empuja la deuda bruta al 68.5% del producto interno bruto.
Para el FMI, este sería el más alto entre los del Bric. Pese a que el ministro de Economía, Guido Mantega, dice que el cálculo de la organización exagera el grado de la deuda que aqueja a Brasil, Standard & Poor’s dijo en junio que reduciría la calificación BBB que tiene la nación si el Gobierno sigue apoyándose en los bancos estatales para apuntalar el crecimiento.