Cuándo uno escucha al Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, explicar públicamente un enorme paquete de reformas de la reglamentación financiera, todo para tratar de mejorar el papel de la Reserva Federal, con miras a un mayor control financiero; de inmediato uno pone la mira en los bancos y los efectos provocados en ellos después de la crisis inmobiliaria.
Cuando uno observa que el secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de los EEUU, Alphonso Jackson, ha dimitido a su actual cargo, ahora que el país atraviesa la peor crisis en el sector inmobiliario de las últimas décadas, y miles de familias afrontan un posible desahucio en los próximos meses. Agudiza, aun más la visión sobre el sector financiero.
Los bancos norteamericanos y europeos atraviesan una crisis grave, que puede llegar a extenderse al sistema económico neoliberal en su conjunto.
Crisis bancaria y financiera.
Los expertos calculan que las depreciaciones de activos de los bancos por las crisis de hipotecas de EE.UU. llegaron a $200.000 millones y que la factura total superará el billón de dólares. En Estados Unidos, 84 entidades de créditos hipotecarios quebraron o cerraron el año pasado, en Alemania, el banco IKB y el instituto público SachsenLB fueron salvados. Inglaterra tuvo que nacionalizar el banco Northern Rock en quiebra. El fondo Carlyle Capital Corporation, allegado al clan Bush, acaba de fundirse: sus deudas representaban 32 veces sus fondos propios. En cuanto al prestigioso banco estadounidense Bear Stearns, tuvo que pedir ayuda a la Reserva federal de Estados Unidos para obtener una financiación de emergencia: será comprado por el JP Morgan Chase.
El grupo Lábaro, en España, se ha convertido en la última víctima de la crisis inmobiliaria.
La compañía ha presentado el concurso voluntario de acreedores -antigua suspensión de pagos- en el juzgado mercantil número 4 de Madrid.
Según el Registro Mercantil, la empresa acumula deudas por unos 700 millones de euros. En el último mes, ha dejado de pagar a 87 empresas un total de 40 millones de euros.
Las Aseguradoras también caen, AIG, Ambac Financial Group Inc. y MBIA Inc. han anunciado las mayores depreciaciones relacionadas con los mercados hipotecarios.
AIG lideró la lista con 6.700 millones de dólares de pérdidas en deuda vinculada a hipotecas de viviendas y más de 11.000 millones de dólares en los llamados contratos de permutas financieras ('swaps'), que protegen a los inversores en renta fija. Ambac, con sede en Nueva York, la segunda aseguradora de bonos, provisionó alrededor de 6.000 millones de dólares por el deterioro en los mercados crediticios. MBIA, con sede en Nueva York, la mayor aseguradora de bonos, sufrió pérdidas de más de 3.000 millones de dólares.
El fenómeno de la titularización.
Para entender bien los mecanismos que intervienen en la crisis actual es necesario conocer el fenómeno de la "titularización". Todo empezó cuando los bancos estadounidenses transformaron los créditos inmobiliarios de riesgo en productos financieros. Fue así como las desviaciones de una técnica sofisticada alteraron el sistema bancario y los mercados y amenazan hoy a toda la economía.
La titularización va de la mano de la desregulación de los mercados financieros, que estimuló la creación de nuevos productos y permitió a los establecimientos anteriormente especializados ejercer todas las actividades de las finanzas; participa en un entorno de desmaterialización total de los flujos de capitales a escala mundial; por último, deriva de las nuevas formas de regulación bancaria: las normas "prudenciales" definidas a escala internacional para asegurar la solidez de las entidades de crédito, las obligan a tener suficientes fondos propios para cubrir cierta proporción de las sumas que prestan.
Al titularizar sus créditos, los bancos los hacían salir de su balance y no debían aumentar sus fondos propios en forma proporcional.
Esto trajo aparejada la explosión de las titularizaciones: éstas aumentaron un 150% en diez años.
Sobre todo, en el caso de los "asset based securities" (títulos basados en activos), la variedad más difundida de las titularizaciones, las deudas aumentaron más de dos veces, pasando de 1,072 billones de dólares en 2000 a 2,238 billones en 2007.
Las cifras mencionadas aquí se refieren a Estados Unidos, pero se repiten en un grado menor, en Europa.
Lo increíble, es la aceleración del movimiento a partir de 2001, asociado al deterioro rápido del déficit comercial estadounidense.
Estos mecanismos de titularización fueron desviados de su verdadero objetivo, que consistía en subdividir un tipo de riesgo ??" los créditos inmobiliarios ??" para responder a una lógica fundamental del sistema bancario.
Continuará