El acuerdo que llegó ayer la firma Merrill Lynch con la fiscalía de Nueva York tras las alegaciones de engañar a los inversores refleja la crisis de credibilidad de Wall Street y la necesidad de mayores regulaciones para las actuaciones de las compañías financieras. El fiscal general de Nueva York, el demócrata Eliot Spitzer, está decidido a combatir las irregularidades en Wall Street y empezó con la reconocida firma de inversiones Merrill Lynch.
Después de alegaciones de inducir a error a los inversores a través de sus análisis tendenciosos de acciones, Merrill Lynch llegó hoy a un acuerdo de pagar 100 millones de dólares por sus actuaciones fraudulentas. El acuerdo también implica la aceptación por parte de Merrill Lynch de crear un equipo que revise las recomendaciones y calificaciones que hacen los analistas sobre las acciones.
"Nuestro mayor objetivo con este acuerdo es trabajar para proteger la integridad de nuestra firma con la emisión de recomendaciones objetivas u neutrales, así como que todas las actividades que hagamos vayan encaminadas a beneficiar a los inversores", manifestó ayer David Komansky, director ejecutivo de Merrill Lynch.
Otro de los puntos importantes del acuerdo es que Merrill Lynch ha aceptado separar totalmente las compensaciones que pagan a los analistas de las actividades en el apartado de inversiones bancarias. "Nuestra reputación se ha visto afectada, por lo que no sólo vamos a cumplir los compromisos adoptados, sino que vamos a difundir el espíritu del acuerdo", añadió el director de la firma, que a pesar del acuerdo deberá afrontar aún las demandas judiciales interpuestas individualmente por una veintena de inversores.
Crisis de credibilidad en la bolsa de Nueva York
El fiscal general de Nueva York, el demócrata Eliot Spitzer, está decidido a combatir las irregularidades en Wall Street.