La recesión que se vive en las economías desarrolladas "origen de alrededor del 75% de los turistas que llegan al Caribe de habla inglesa y de más del 40% de los que llegan a Centroamérica (en Cuba y la República Dominicana estos porcentajes se elevan al 75%)" impactará en el ingreso disponible per cápita y, por ende, en los gastos turísticos.
El turismo de negocios también puede verse particularmente afectado.
No obstante, la reducción de las presiones inflacionarias y la depreciación monetaria en varios países de la región podrían compensar parcialmente estos efectos y los destinos turísticos más cercanos al lugar de residencia podrían verse beneficiados.
La competitividad en materia de precios y la situación cambiaria entre los distintos destinos turísticos resultará mucho más relevante para sostener la actividad.
Finalmente, la OMT señala que la inversión efectuada en varios países en los últimos años los coloca en una mejor posición para disputar el flujo decreciente de demanda que se vislumbra en el horizonte.