Críticos consideran que nuevo billete es de bajo valor
Los consumidores tienen frecuentemente dificultades con las cantidades limitadas de dinero que entregan los cajeros automáticos.
Los críticos de la presidenta Cristina Fernández dicen que perdió una oportunidad perfecta para aliviar la presión sobre el circulante en Argentina cuando presentó esta semana un nuevo billete de 100 pesos en honor a Evita Perón.
Los detractores consideran que Fernández desoyó los llamados a crear billetes más grandes en momentos en que la inflación erosiona el valor del papel en las carteras de las personas.
El billete de 100 pesos es todavía el de mayor denominación en Argentina, equivalente a sólo 22 dólares en la tasa oficial de cambio y a unos 16 dólares en el cambio ilegal, que es utilizado por la mayoría de las personas para comprar dólares debido a que el control de divisas en el país es cada vez más estricto. Ante una inflación galopante, la gente se ve obligada a cargar fajos de efectivo más gruesos.
Los consumidores tienen frecuentemente dificultades con las cantidades limitadas de dinero que entregan los cajeros automáticos, de modo que deben andar de banco en banco en busca de papel moneda suficiente para pagar la renta y comprar alimentos.
El peaje en carreteras y el precio del boleto en el metro y el tren también tuvieron un incremento sustancial esta semana, y ``todos están pidiendo la ampliación de cupo (límite) de tarjeta (de crédito), que no es un tema menor ... (debido a que) hay 37 millones de tarjetas sobre 40 millones de argentinos'', dijo el economista Enrique Dentice, de la Universidad de San Martín, de capital privado.
Los billetes salen a raudales de las impresoras de Argentina mientras el gobierno estimula el consumo y el empleo con salarios que aumentan al menos 25% al año para mantenerse al mismo paso que la inflación.
El dinero circulante ha crecido 23% y el valor nominal en pesos de los billetes y monedas en circulación subió el 36% en los últimos 12 meses, a casi 176.000 millones de pesos.