E l precio del barril de petróleo de Texas, de referencia en Estados Unidos, cerró ayer sin cambios respecto a la sesión anterior, un día después de haber registrado la mayor caída desde 1991.
Los contratos de futuros del Petróleo Intermedio de Texas (WTI) con vencimiento en agosto, avanzaron ayer en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex) apenas un centavo de dólar para acabar la sesión a 136,05 dólares por barril (159 litros).
Esta sesión sin cambios llega tras dos días de fuertes descensos, en los que el crudo de Texas ha perdido más de nueve dólares: cuatro el lunes y cinco el martes.
La caída del martes fue la más pronunciada desde la primera Guerra del Golfo, concretamente desde el 17 de enero de 1991, cuando el precio del barril cayó $10, aunque por entonces ese descenso equivalió a cerca del 30% del total, mientras que en esta ocasión supuso un 3,77%.
La tendencia a la baja mostrada durante los dos últimos días fue amortiguada por el anuncio por parte del Departamento de Energía de Estados Unidos de que las reservas nacionales de crudo bajaron en 5,9 millones de barriles durante la semana pasada, lo que supone un fuerte descenso que triplica las previsiones de los analistas.
Generalmente, un anuncio de recorte de las reservas se traduce en un encarecimiento del crudo, ya que los inversores entienden que la oferta de petróleo y carburantes tenderá a reducirse. Con esta disminución la reservas estadounidenses de crudo son ahora un 16,8% inferiores a las de un año antes.
Inmediatamente después de que se divulgaran esos datos, el precio del crudo subió más de un dólar, impulsado también por la noticia de que Irán realizó pruebas con misiles de medio y largo alcance.
Por lo que se refiere a las reservas de gasolina, el Departamento de Energía precisó que aumentaron en 0,9 millones de barriles y se situaron en 211,8 millones, más de lo previsto por los analistas.
Las reservas de combustible para calefacción también subieron.