La industria azucarera cubana, la principal de país, podría cerrar al menos la tercera parte de sus 155 fábricas, como parte de un programa de transformación en busca de eficiencia, indicaron este miércoles fuentes cercanas al Ministerio de la Industria Azucarera.
Esa transformación contemplaría también dejar más de una decena de esos ingenios dedicados solamente a la producción de derivados, mientras que una parte considerable de la tierra ahora empleada en el cultivo de la caña, pasaría a la producción de otros alimentos.
Aunque no existe confirmación oficial de ese programa, el diario Granma dijo el sábado último que la sostenida baja productiva de los útimos años y la caída de los precios internacionales "convoca a todos los trabajadores de la agroindustria a una transformación profunda, que se corresponda con la realidad actual del mercado y permita producir a más bajos costos".
Granma aseguró que la industria azucarera cubana debe enfilarse a satisfacer el consumo interno, cumplir con los compromisos contraídos y salir al mercado internacional sólo "con un precio que genere ingresos en divisas superiores al costo de fabricación".
Aunque Cuba exportará este año 100.000 toneladas más de azúcar que en 2001, los ingresos por ese concepto caerán en 120 millones de dólares debido a los deprimidos precios internacionales, inferiores a 6 centavos la libra.
El tema, en estudio aún, resulta complejo desde el punto vista social, toda vez que 400.000 personas trabajan en esa agroindustria, que con su familias sumarían unos dos millones de personas que dependen económicamente de esas labores.
Ese programa busca también incrementar la producción de agroalimentos destinados a la población, y disminuir asi el déficit en ese vital sector que persiste desde hace décadas. Según datos del Anuario Estadístico de Cuba, de las 30 millones 701,400 hectáreas que se cultivan en la isla, 10 millones 769,700 ha están dedicadas a la caña de azúcar.
El director gerente del FMI, Horst Koehler, dijo la noche del martes en Washington, según la prensa porteña, que Argentina "ha hecho progresos", pero aclaró que eso "debe ser chequeado" y que antes de iniciar las negociaciones formales irá a Buenos Aires "una misión de avanzada".
El FMI estudia las implicaciones legales de las disposiciones de la ley de subversión económica transferidas al Código Penal, lo que permitiría continuar las causas judiciales que involucran a una treintena de banqueros por presunta fuga de capitales.