Un millón de balboas se ha desembolsado entre agosto y septiembre de este año través de la Ley 25 de Transformación Agropecuaria, sin embargo, esto no es suficiente para los productores, quienes consideran que esta ley hace mucho que dejó de funcionar.
La burocracia es el principal obstáculo que existe en el camino, señalan los productores, quienes aseguran que ya ni los toman en cuenta para las planificaciones.
Con base en esto, Catalina Garrido, directora de la oficina de la Ley 25 del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), explicó que no existe ninguna burocracia, ya que todo se maneja más ágil, si las propuestas que presentan tienen todo en orden.
“Nosotros ahora mismo tenemos casi 400 propuestas de proyectos a las que les daremos seguimiento y pago. No hay burocracia”, apuntó.
Este punto de vista no es compartido por Ernesto Lezcano, presidente de los productores de Renacimiento, en la provincia de Chiriquí, quien manifestó que sí existe burocracia, ya que conoce de proyectos que tienen hasta cinco años y no han sido cancelados.
“Hasta el momento esta ley no ha sido de apoyo, porque tardan mucho para pagar y los bancos no van a esperar para cobrarnos”, detalló.
Amplió que personalmente tenía cuatro años esperando que se le cancelara un pago, que no fue sino hasta la semana pasada que logró recuperar.
Virgilio Saldaña, presidente de los productores de Tierras Altas, manifestó que la intención de la ley es buena, pero mientras no funcione, de nada sirve que exista.
“Actualmente el Gobierno ha descontinuado esa ley , no la ha dotado de fondo y en consecuencia no se ha podido acceder a ella”, dijo.
Juan Enrique González, productor de tomate y pimentón, también opina que aplicar a esta Ley 25 lleva muchos trámites burocráticos y por ende al productor se le hace tedioso.
“Mientras se maneje a nivel gubernamental (a través del MIDA), no va a cumplir su cometido”, destacó.
La Ley 25 de 2001 fue presentada en Gaceta Oficial el 6 de junio del 2001, con el objetivo de brindarle apoyo administrativo, laboral, financiero y de servicio al productor en el proceso de adaptación a las nuevas condiciones de su entorno cambiante y de modernización de sus actividades.