Desde hace 20 años los salarios de los presidentes de empresas estadounidenses han registrado un ascenso vertiginoso, a menudo sin relación con su actuación, pero los repetidos escándalos desde Enron hasta Tyco podrían ponerles fin.
Nadie se preocupaba por el tema durante el periodo dorado de los años 90, pero el público se indigna actualmente por estos presidentes-estrella que reciben grandes sumas de dinero para abandonar empresas que condujeron al borde de la quiebra, como el caso de Dennis Kozlowski, el ex titular de Tyco.
Alejado el lunes tras el anuncio de su inculpación por fraude fiscal, y sospechoso de abuso de bienes sociales, el ex presidente del conglomerado industrial Tyco debía recibir una indemnización de más de 100 millones de dólares por su partida.
A fines de mayo, Bernie Ebbers, el ex presidente de Worldcom, también había sido apartado por el consejo de administración del grupo de telecomunicaciones, cuyo título estaba en caída libre tras la apertura de una investigación de la Comisión de operaciones bursátiles (SEC) sobre las cuentas de la sociedad. Según el Wall Street Journal, Worldcom dará a su ex presidente una indemnización de 1,5 millón de dólares anuales hasta el fin de sus días, y 750 millones de dólares a su esposa, si él muere antes que ella.
Lo mismo ocurre en los casos de Richard McGinn y John Rigas, los ex presidentes de Lucent y Adelphia, que -siempre según el diario financiero- deberían recibir respectivamente 12,5 millones de dólares y 1,4 millón de dólares anuales durante tres años.
222Cuando la economía dio un vuelco en Estados Unidos, la remuneración global de los jefes de empresa estadounidenses cayó 32%.
Según una investigación de Business Week, en Estados Unidos un jefe de empresa ganaba en promedio 20 veces el salario de un obrero en 1980, en 1990 equivalía a 85 veces el de un obrero, y en 2000 había ascendido a 531 veces.
"Este crecimiento de los salarios se inició a comienzos de la economía de internet, cuando los salarios de las empresas comenzaron a estar ligados a las actuaciones bursátiles", subrayó por su parte Judith Fischer, directora general del "Executive Compensation Advisory Service", una agencia de asesoramiento sobre las remuneraciones de los ejecutivos. "Los precios de las acciones han conocido un crecimiento exhuberante, y la remuneración de los directores siguió", añadió Fischer.
"Las desviaciones de hoy provienen de contratos firmados durante esos buenos años", explicó. Para atraer a los mejores equipos dirigentes, las empresas otorgaron entonces contratos maravillosos que ahora deben honrar, aunque sus actuaciones se deterioraron fuertemente.