Son muchas las personas que compran copias ilegales de dicos compactos a muy bajo precio, exponiendo su equipo a daños irremediables.
Según un informe de la Fiscalía Superior especializada en delitos contra la propiedad intelectual, la tecnología permite que las copias de un disco compacto a otro sean prácticamente "clónicas" por la tecnología digital. Esto a diferencia de las copias de un disco compacto hacia un audiocasette.
La calidad de las reproducciones deja mucho que desear e incluso, pueden dañar los aparatos eléctricos
Estos son muy delicados y sofisticados, por lo que al menor descuido se pueden deteriorar, causando daños temporales o permanentes al equipo, cuyas reparaciones (cuando pueden realizarse) llegan a ser costosas.
Incluso los daños a causa de un disco compacto defectuoso, no entra en las garantías de los artefactos.
Según Fadhina Correa del departamento de asistencia al consumidor de la CLICAC, toda persona tiene el deber de cumplir con la ley y cuando afectamos los aparatos por el tipo de material ilegal y de baja calidad, la empresa distribuidora tiene el derecho de negar la garantía.
Según el fiscal superior José Ayú Prado, los productos son ofrecidos al público bajo el sol y la lluvia, en condiciones metereológicas de sumo calor y humedad, a los que no deben estar expuestos estos artículos.
Súmele el sudor y la evaporación corporal de los vendedores en los cruces de las avenidas y calles, o la continua exposición al polvo en el caso de los buhoneros de puestos móviles y semi - móviles de la Avenida Central (Calidonia y Santa Ana). "Esto no es especulación, solo hay que prestar un mínimo de atención y deducir si uno le da el mismo trato a esos artículos cuando los adquiere," agregó.
Importante: Por más baratas que sean las cintas de película o música, no exponga sus equipos a copias que oficialmente no se ha estrenado en Panamá. Recuerde que lo barato sale caro.
La venta al público en general de copias ilícitas de fonogramas en soportes de discos compactos o audiocasettes, es una clara violación de la Ley 15 del 8 de agosto de 1994.
Bajo la dirección del Procurador José Antonio Sossa se crea la Fiscalía superior que trabaja contra los delitos de la propiedad intelectual y tiene juridicción en todo el territorio nacional.
En los seis primeros meses del año las autoridades incautaron de 10,000 a 11,000 copias ilícitas de fonogramas en formatos de discos compactos.
Los resultados son productos de los operativos ejecutados en todo el territorio nacional, incluyendo las ferias del interior del país.
Los vendedores ambulantes de cruces de calles y avenidas, no portan más de 2 docenas de ejemplares piratas de discos compactos y los buhoneros en puestos móviles y semi - móviles, no tienen más de 3 docenas. En el poniente se despluman nubes
palomitas de escarcha y caramelos:
nubes de terracota y pan molido
con sabor a pastel azucarado. Somos de nuevo niños y sirenas
a ver nos llevan dulces tiburones,
langostinos en flor y descendiendo
por espirales gradas submarinas.
enamoradas coles asemejan,
mientras la luna añil de los espejos
con luces de cristal despide el día. Tantas cosas de ayer, tantos escombros
de moluscos galantes contra el frío
de chalupas y costas encalladas
con las redes dormidas, marineras! VIII
musgos, en el candil ultramarino
de un caracol de nácar que consume
celestes óleos de fulgor mojado. Brincan delfines por las glaucas dunas
y desaferran, crueles, los faroles,
las rocas, las sardinas, las guitarras,
y el deslumbrante toro del vacío. Cómo nos duele el aire en la pregunta
que la garganta esconde y desafina,
con tormentosos hielos encendidos
y pescados de colas en salmuera.
y tritones con remos como lirios
hunden también su voz en las arenas
buscando estrellamares y memorias. Ni aún los marineros son iguales
en esta sobremesa sin claveles,
que resucita rostros flotadores
y barcarolas de rubí dormido. Un lucero de plata, fiel grumete,
de su neptuno mirador divisa,
cristalino tropeles de hipocampos
abordando a estribor el fondeadero.
leños entre las jarcias, desprendidos,
y el roce de los náufragos tan suave
como el célico anís de la memoria. ¡Cuántas manos ardiendo en los cantiles
con pulseras de azufre y hielo! ¡Oh cuántos
torsos con el ardor ya moribundo
sobre las deshojadas madreperlas! Por las dársenas llora el astillero
en sótanos de espumas carceleras,
como una mariposa de relámpagos
fría entre ramblas de coral dormido. Te miro y me pregunto donde viene
esta raíz que de la tierra sube,
y el marfil que acalora tu figura
con volanderos pájaros marinos. Espanto de sentirte por la sangre,
huéspeda tutelar en las moradas
remotas que los ojos adivinan
con celestiales órbitas isleñas. En esta soledad, aunque distante
de los iluminados farallones,
el fuego que nos une nos separa
con sus gélidos yodos de berilo. X Bajo un cielo de azules golondrinas
la sombra asciende con sus pies de escamas
y transfigura el monte, centinela,
rondando entre portales de rocío. Ciudad de callejones inclinados:
púdica flor de marineros pétalos.
El pulso de la rada, detenido,
con el aire sin luz no se conforma. Duerme la madreselva y en los parques
el niño del briol muere de frío
con una vela roja entre las manos,
ajada flor de plumas salineras. Por la rampa del sur la lluvia llora
en los fustes del templo, sostenida.
El dulce mar Pacífico la escucha
sin mover una sola verde ceja. Alza la frente Dios y sus argollas
de luceros amargos palidecen
los últimos escollos navegantes
y el surtidor de estelas enfadadas. Distante, una canción, rompe las hojas
del árbol de la noche, ventolina,
y tres mangos de sombra, tres doncellas,
en lecho de espolines se desmayan.