Vital
- El mantenimiento preventivo se hace en función de los kilómetros, pero si en un año no se ha alcanzado dicho volumen, hay que realizar el mantenimiento igualmente. Por ejemplo, el aceite pierde sus propiedades y hay que cambiarlo cada año, aunque haya recorrido pocos kilómetros.
Nada es eterno, y hablando de autos, esto se cumple en todo los sentidos. Cuando un fabricante diseña un vehículo, sabe que hay componentes que a lo largo de la vida útil de este se van a estropear o degradar (es normal), y otros deberían durar más tiempo, aunque no siempre ocurre.
El mantenimiento sirve para prolongar la vida útil de todos los componentes y que las características del vehículo permanezcan lo más iguales posible a cuando estaba nuevo. Para ello hay dos tipos de mantenimiento, el correctivo y el preventivo. Los dos son igualmente importantes.
El mantenimiento correctivo es aquella operación en la que no queda más remedio que reparar o sustituir, porque un componente ha fallado. Si se tiene mucha suerte, habrá que realizar apenas un mantenimiento de esta índole.
Por otro lado, está el mantenimiento preventivo, que hay que realizar de acuerdo con un plan de mantenimiento periódico. Esta vez es para anticiparse a las averías o al fallo de los componentes. Lamentablemente es el tipo de mantenimiento que más se descuida. Dos variables afectan directamente al envejecimiento de los carros: el paso de los kilómetros y el tiempo, además del trato. Esos dos factores también inciden sobre el valor del auto (fiscal y en el mercado). Un vehículo con 10 años que tenga 80,000 kilómetros tiene un deterioro diferente a uno de un año con 25,000 kilómetros.